Lo dicen las reclamaciones que recibe AENA. Según los usuarios, la única línea de buses que conecta el centro de la ciudad con la terminal no tiene la periodicidad adecuada ni está a disposición para los viajeros de los últimos vuelos de la jornada, y la parada está bien señalizada. Asimismo, en los últimos estudios sobre transporte público y aeropuertos, el compostelano recibe una de las peores puntuaciones. Además, coger un taxi tampoco es una alternativa barata, ya que las tarifas oscilan entre los 12 y los 18 euros debido a que el aeródromo se encuentra a doce kilómetros del centro de Santiago. El aterrizaje de las compañías de bajo coste ha agudizado un problema que amenaza con volverse crónico.