"La alcaldesa vino a casa y desde la puerta nos gritó: 'Maricones de mierda, voy a por vosotros"

Miguel Ángel de la Cruz y Juan Carlos Bajo, con la denuncia por amenazas a la alcaldesa del municipio abulense de San Bartolomé de Béjar.
Miguel Ángel de la Cruz y Juan Carlos Bajo, con la denuncia por amenazas a la alcaldesa del municipio abulense de San Bartolomé de Béjar.
JORGE PARÍS

"Hemos pasado de ser Miguel y Juan Carlos a ser los maricones de mierda del pueblo", dice Juan Carlos Bajo. El matrimonio conoció San Bartolomé de Béjar —localidad con medio centenar de habitantes, a 220 km de la capital— hace once años en una visita a una sobrina. Les gustó el entorno, se enamoraron de una casa y la compraron. Desde entonces pasan allí casi todos los fines de semana y las vacaciones. Pero este Viernes Santo, el pasado 18 de abril, vivieron en su lugar de retiro un suceso que les ha obligado a asomarse de lleno a la homofobia, una realidad que creían desterrada de España.

Era mediodía. Juan Carlos y Miguel, junto a la madre de este último, Carmen (de 79 años), se disponían a comer, cuando el padre de la dueña del único bar de la localidad les pidió permiso para llamar desde su casa a la Guardia Civil. Quería denunciar a varios vecinos por hacer 'botellón' en la plaza. Boicoteaban a su negocio. Juan Carlos dice que se asomó por la ventana a mirar al grupo de la plaza y vio como varios de los congregados se volvían hacia él. "A las bravas,  irrumpieron de forma agresiva en casa", dice. Uno entró hasta el salón, al  grito de  "os voy a dar de hostias, como me hagas una foto te doy de hostias", según consta en la denuncia que el matrimonio ha interpuesto en la Guardia Civil de Barco de Ávila.

Consiguieron, no sin resistencias, que el vecino increpador saliera. Mientras, desde la puerta "y con medio cuerpo dentro de casa" la alcaldesa del municipio, Montserrat Hernández (agrupación independiente), profería gritos de "voy a por vosotros, maricones de mierda, maricones de mierda, mariconazos", siempre según la denuncia de la pareja. Este periódico ha buscado la versión de los hechos de la alcaldesa, sin éxito.

Juan Carlos y Miguel aseguran que sintieron miedo ese día y que todavía un mes después temen por la integridad del que consideran su segundo hogar. A preguntas de la Guardia Civil de si consideraron que las amenazas y los gritos atentaban contra su derecho a la libertad sexual, Juan Carlos y Miguel no lo dudaron. "Puedes discutir con alguien, pero como dijo la madre de Miguel cuando le tomaron declaración, llamar a alguien maricón "de mierda" es totalmente homófobo", indica Juan Carlos. La pareja está convencida de que la agresividad de la edil municipal se debe a que le han pedido que haga públicas las cuentas del Ayuntamiento del que se consideran vecinos.

"Cuando estás casado, vives en Madrid y en tu entorno social no tienes ningún problema crees que la homofobia no existe. Pero no es lo mismo ser gay en la capital que la Castilla profunda. Aquí todavía hay mucha gente que no se atreve a vivir tal como son y que se tienen que ir de su pueblo", reflexiona Juan Carlos. Ese ánimo de "decir a esa gente que no están solos" les ha llevado a denunciar públicamente lo ocurrido y a organizar el próximo sábado, 17 de mayo, una caravana protesta al pueblo, que han denominado 'El palomito de San Bartolo', en recuerdo a la protesta que hace tres años llevaron a cabo los defensores de los derechos de los homosexuales en Badajoz, tras las homófobas declaraciones de su alcalde.

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