Miguel Arias Cañete y Elena Valenciano
Miguel Arias Cañete y Elena Valenciano, candidatos a las elecciones europeas. EFE

Las encuestas oficiales lo avanzan, y los grandes partidos ya se preparan para su particular vía crucis de cara a las próximas Elecciones Europeas: El bipartidismo en España está en declive. O al menos eso es lo que dicen las encuestas. Los últimos datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) aventuran notables caídas para los dos principales partidos a nivel nacional. De hecho, el barómetro de abril estima un 31,9% de los votos para el Partido Popular y otro 26,2% para el PSOE. Apenas un 58,1% de los votos válidos.

Los dos grandes partidos aglutinaban el 76% de la intención de voto en 2011; ahora apenas superan el 58%, según el CIS Los dos grandes partidos siguen siendo mayoritarios, pero ya no tanto. En el barómetro del CIS anterior a las últimas Elecciones Generales juntos acumulaban el 76,5% de la intención de voto directo. Una diferencia respecto a la situación actual de más de 18 puntos porcentuales en la cantidad de votantes, que se desplazarán a otras formaciones o irán a engrosar la creciente abstención.

Desplome del PP e incapacidad del PSOE. En opinión de académicos como Andrés Boix Palop y Guillermo López (de la Universidad de Valencia), la crisis del bipartidismo habría comenzado ya en las Europeas de 2009. Estos comicios constituyeron, según su análisis, "un primer aviso del enorme desgaste que el Gobierno del PSOE y Zapatero en particular sufrirían debido a la crisis económica". Pese a que el PP de Rajoy ha venido registrando desde entonces victorias electorales, la "tónica constante" ha sido un progresivo deterioro del voto a los partidos mayoritarios, merced al desplome del PP "y a la incapacidad del PSOE para recuperar posiciones", tal como concluyen ambos autores en un artículo publicado en la revista Unión Europea Aranzadi.

Estimación de voto para las Elecciones Europeas (CIS).

Más un "realineamiento" del sistema político

¿Crisis del bipartidismo? Es más un "titular llamativo" que la realidad, en opinión de Pablo Simón, politólogo y analista del think tank Politikon, que lleva años analizando las causas y consecuencias de la existencia de dos partidos hegemónicos en el panorama político español. "No es lo que estamos viendo. Hay que pensar que venimos de un periodo —desde 2008— de anormal concentración de votos en los dos partidos principales por la elevada competitividad de aquellas elecciones. En 2011 ya hubo una erosión que hizo que el número efectivo de partidos, que pondera los partidos con su representación, nos llevara a niveles similares a los de 1996", tal como explica este investigador, que avanza que incluso en el peor escenario PP y PSOE no bajarían de un nivel de voto del 60%, "luego lo de crisis suena exagerado".

Seguirá habiendo dos grandes partidos, aunque con menos apoyos que hasta ahora" Una implosión "improbable". A juicio de Simón, y si se confirma la tendencia, "estamos viviendo un realineamiento de nuestros sistema político que nos acerca a un escenario más parecido al del periodo 1977, antes de la implosión de UCD". Es decir, que seguiría habiendo dos grandes partidos "centrales" aunque con menos apoyos y "unas alas fortalecidas (IU y UPyD)", explica, a la vez que califica de "improbable" un escenario de "implosión total de algún partido como en Grecia".

En una línea similar se expresa Jordi Matas Dalmases, catedrático de Ciencia Política en la Universidad de Barcelona. Para este académico especialista en el sistema político español "todo parece indicar que en estas Elecciones Europeas el bipartidismo se va a mantener, aunque quizás sea menos acusado. Los grandes se van a mantener, y no creo que el bipartidismo corra peligro, aunque sí que puede haber una mayor fragmentación", advierte.

Una representación más fragmentada. Históricamente, a las Europeas se han presentado entre 31 y 35 candidaturas electorales, de las que obtenían representación alrededor de seis. Para estos próximos comicios se han presentado 41 candidaturas y las encuestas hablan de que hasta ocho podrían conseguir un acta de eurodiputado. El profesor Matas Dalmases valora como "positiva" esta mayor fragmentación, sobre todo de cara a las futuras elecciones legislativas: "Una representación más fragmentada empujaría a mayores pactos e hipotéticos acuerdos de coalición. Ahí veríamos por ejemplo el papel de formaciones como Izquierda Unida y UPyD", subraya.

Ampliar la base de social del Gobierno

En clave nacional, el resultado que avanzan las encuestas reduciría la visión "excesivamente bipolar de la política" que se tiene en España, según este catedrático de Ciencia Política. Para él, la emergencia de terceros partidos "quizás haría que la actividad parlamentaria fuera más favorable al pacto". En su opinión, el ejemplo de países como Alemania o Dinamarca (donde también hay un voto fragmentado) demuestra que "hay casos en los que los gobiernos de coalición van bien y tienen una buena dinámica política".

Esta mayor búsqueda del consenso, tal como señala Matas Dalmases, "ampliaría probablemente la base social del Gobierno en la medida que tendría que integrar a otras fuerzas. Creo que sería positivo en estos momentos de crisis", explica. Menos optimista con este escenario se muestra Pablo Simón, para quien un escenario de bipartidismo debilitado puede provocar "una gobernabilidad más complicada".

Una gran coalición, una posibilidad. "Somos de los pocos países que no ha tenido a nivel nacional una coalición, y quizá podamos ir hacia ese escenario. Por otra parte, hasta ahora os partidos que no llegaban a la absoluta faltaban de pocos escaños que podían completar fácilmente con CiU o PNV. Ahora esto será más difícil porque potencialmente habrá necesidad de incluir a más partidos para aprobar las leyes", prevé Simón, quien no descarta por ello una gran coalición entre PP y PSOE a partir de 2015 si la tendencia se mantiene.

Baja participación y "castigo" a los grandes

Las encuestas oficiales evidencian una gran distancia entre la población y las instituciones europeas Las encuestas oficiales también apuntan a una baja participación. Aunque la abstención ha caído cuatro puntos porcentuales (del 24% al 20%) desde el pasado mes de enero, sigue estando muy por encima de lo registrado en otros comicios de ámbito nacional. "La encuesta del CIS apunta a una gran distancia entre la población y las instituciones europeas, lo que explica que en las últimas elecciones la participación ni siquiera llegara al 50%. Esto representa toda una paradoja, ya que el Parlamento Europeo es cada vez más importante y tiene más poder", asegura el profesor Jordi Matas Dalmases, que también apunta al descrédito creciente de los partidos políticos.

Elecciones 'de segundo orden'. Otra de las razones que explican este desánimo de los votantes está en la poca importancia que éstos le otorgan a la cita: "Las Elecciones Europeas se tratan de las que llamamos de segundo orden, es decir, menos importantes para la ciudadanía. Ello hace que siempre se espere que haya una baja participación electoral y más voto sincero (menos voto útil) que en otras", indica Pablo Simón, de Politikon.

Para este politólogo, la elección de los miembros del Parlamento Europeo suelen tener sobre todo clave nacional (65% frente a 15% que piensa en clave europea) y "suelen usarse como toque de atención al gobierno de turno", lo que desde su punto de vista hace probable que los votantes sigan teniendo en la cabeza el deseo de castigar a los partidos grandes por su gestión de la crisis. "A mi juicio lo más probable es que el grueso del castigo a los dos grandes venga más por la abstención que por cambio a otros partidos", señala.

Más factores en juego que en otr0s comicios. A pesar de que las Europeas se interpretarán con seguridad en clave nacional, académicos como Matas Dalmases previenen contra esta práctica en esta ocasión concreta: "En este caso hay muchos otros factores en juego (políticos, territoriales...). Es cierto que líderes como Rubalcaba o Rajoy se juegan mucho este 25 de mayo, pero no estoy seguro de que vaya a marcar el inicio de un nuevo ciclo electoral", finaliza.

Lucha entre los minoritarios

Al margen del resultado definitvo que puedan obtener los dos principales partidos, así como las formaciones medianas (IU, UPyD...), las Elecciones Europeas conllevan además una pugna mayor que nunca entre las formaciones minoritarias. Y es que a partidos pequeños ya conocidos —como Equo/Compromís, Bildu y ERC entre otros— se han unido nuevos partidos pujantes con el objetivo principal de regenerar el sistema político español.

La mayor parte de los nuevos partidos regeneracionistas se ubican principalmente a la izquierda del PSOE. Así, por espacios electorales relativamente similares y con liderazgos carismáticos compiten formaciones como Podemos (liderada por el profesor y tertuliano Pablo Iglesias), Partido X (encabezado por el informático Hervé Falciani) y Movimiento RED (partido del juez Elpidio Silva). En otro polo ideológico, el partido VOX tratará de arañar votos al PP, con la unidad de España y la lucha contra el terrorismo como pilares.

"La desbandada de los votantes principales hará que el peso relativo de formaciones más pequeñas suba", explica Pablo Simón, que anticipa la posibilidad de que alguna de estas obtenga un escaño. La encuesta preelectoral del CIS de abril apuntaba a dos para ERC, uno para Podemos y otro para Los Pueblos Deciden (Bildu y BNG, entre otros). Por su parte, la última encuesta realizada por Eldiario.es prevé un diputado para Primavera Europea (formada por Equo y Compromís) y para ERC, otro para LPD, otro para Podemos y entre cero y uno para VOX.