Todos los nombres de los fallecidos están impresos dentro del monumento
Todos los nombres de los fallecidos están impresos dentro del monumento (Jorge París). Jorge París

"Por unos pocos faltan muchos; os recordaremos a todos". Es sólo una de las decenas de frases que protagonizan el monumento a las víctimas del 11-M inaugurado tres años después de los atentados.

En varios idiomas, y a lo largo de los once metros de vidrio de los que se compone la estructura, se pueden leer en varios idiomas multitud de mensajes que dejaron ciudadanos anónimos en las estaciones de Atocha, El Pozo y Santa Eugenia, así como en la calle Téllez, en los días posteriores a los atentados.

Saldré de casa como lo hacías tú, para continuar tu viaje

"Saldré de casa como lo hacías tú, para continuar tu viaje", dice otra frase de la escultura, ideada por el estudio Fascinante Aroma a Manzana.

Hay recuerdo para los fallecidos, pero también para los que quedan: "A todas las familias que lloran, yo les quería abrazar y decirles que no están solos", reza uno de los mensajes.

La escultura se erige frente a la entrada del AVE de la Estación de Atocha, en la confluencia del paseo de la Infanta Isabel, la avenida de Ciudad de Barcelona y la calle Alfonso XII.

Mauro Gil-Fournier, uno de los arquitectos que ha trabajado en el monumento junto a Esaú Acosta, Raquel Buj, Pedro Colón de Carvajal y Miguel Jaenicke, explica que la escultura deberá ser visitada "desde abajo" para apreciar "el aire y la atmósfera que se respira desde la sala interior" y entender así su significado.

Sólo desde el interior de esta sala, que han denominado Vacío Azul, se hace "visible" y se puede entender el sentido del monumento, a pesar de que la parte de arriba del mismo, compuesta por una cúpula de vidrio, es "la que mejor se va a ver".

Dos partes, una misma estructura

Una columna de vidrio, que pesa 150 toneladas, protege la estructura interior. Esta columna tiene dos partes íntimamente relacionadas y carentes de sentido una sin la otra.

Además, el monumento cuenta con una cúpula irregular de vidrio y una sala justo debajo de ella, construida con una membrana de un material denominado ETFE, desde donde se pueden leer los mensajes que los madrileños escribieron y depositaron en las inmediaciones de Atocha.

Esta sala está aislada del ruido exterior, por lo que el silencio y la luz son sus protagonistas. En total, el monumento tiene un peso de 160 toneladas y es totalmente transparente e incoloro, ya que los bloques de vidrio macizo irán pegados unos a otros con un pegamento adhesivo especial.

El diseño de la escultura nació de la expresión y del sentimiento común de la sociedad española

El diseño de la escultura nació "de la expresión y del sentimiento común de la sociedad española" tras los atentados, indica Gil-Fournier así como del intento de transmitir la "inmaterialidad" de esos sentimientos y de "hacerlos eternos".

El arquitecto de FAM también apuntó que al ver desde abajo los mensajes escritos en homenaje a las víctimas, estas palabras "flotarán" alrededor de los visitantes del monumento, y subrayó el objetivo de este efecto es intentar lograr que los mensajes "permanezcan allí para siempre de alguna manera".