En un comunicado, E.ON dijo que renunciará a solicitar la eliminación de la norma que limita los derechos de voto de cada accionista a un máximo del 10 %, independientemente de las acciones que tenga.

E.ON dijo que su opa aún depende de la condición de comprar una mayoría de las acciones de Endesa.

La alemana lleva luchando por Endesa más de un año, primero afrontando diversos escollos por parte del Gobierno español y después topándose con el grupo de construcción y servicios Acciona, que compró un 21 por ciento de Endesa para tratar de hacer descarrilar la opa.

La semana pasada la batalla cambió de nuevo cuando Enel se hizo con un 10 % de Endesa y compró opciones para adquirir otro 12 % una vez que tenga los permisos necesarios.

"Tras la entrada de Acciona y Enel, el punto de vista de E.ON es que la cuestión decisiva es el ratio de capital en Endesa", dijo E.ON en un comunicado. "E.ON pretende concentrarse por completo en esta cuestión y simplificar el proceso".

No dio más información sobre cómo planeaba resolver el problema de otros dos inversores con gran participación en Endesa.

Con un 43 % en manos de Acciona y Enel, E.ON afronta la dura tarea de captar el suficiente apoyo para cambiar los estatutos de Endesa y ganar más del 50 % de su capital.

Los otros grandes accionistas de Endesa son Caja Madrid, con un 10 %, la aseguradora francesa Axa, con un cinco por ciento, y la Sepi con un tres por ciento.

Los accionistas tienen previsto reunirse el 20 de marzo para decidir si cambian las normas sobre el blindaje de voto.

Enel no ha dicho cómo pretende votar, fuentes próximas a Acciona dijeron que probablemente se abstendría y Caja Madrid ha dicho que votará a favor de eliminar el blindaje. Acciona dice que venderá sus acciones a E.ON si ésta obtiene el control de Endesa.

No elevar la oferta

Previamente, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) dijo que E.ON no puede subir el precio de su oferta de 38,75 euros por Endesa ni comprar acciones en el mercado. Endesa cerró el martes a 37,67 euros.

El mercado especuló el viernes pasado con que E.ON pudiera obtener autorización del supervisor para adquirir acciones o subir el precio de su oferta después de las operaciones de Enel.

La repentina llegada de Enel ha provocado críticas de intervención política ya que se produjo en la misma semana que una reunión bilateral del presidente del Gobierno español y el primer ministro italiano.

El ministro de Finanzas de Italia, Tommaso Padoa-Schioppa, dijo el martes que su Gobierno no ha desempeñado ningún papel en la repentina compra de acciones de Enel.

'Estas son decisiones tomadas por las compañías. El Gobierno no formó parte de esta situación. Es neutral en estas cuestiones de gran estrategia industrial', dijo Padoa-Schioppa en un almuerzo en Madrid.

El Estado italiano posee un 32 % de Enel.