Francisca Jiménez
Francisca (90 años), al frente de la familia Uceta-Jiménez, de la que ella es la matriarca. JORGE PARÍS

Los Uceta-Jiménez son una familia. Amplia. Francisca, de 90 años de edad, es la matriarca de una saga que cuenta con 51 miembros directos y dos más en camino. Ella es una de las 146.696 vecinas de Madrid que, según el Instituto Nacional de Estadística, cuentan con 85 años o más. Su único secreto, afirma rotunda, es "no hablar mal de nadie" y gozar de "suerte en la vida".

Francisca tiene seis hijos, 17 nietos, 23 bisnietos y dos tataranietos. Cristina y Ruth, nieta y bisnieta, están embarazadas, por lo que pronto serán 24 bisnietos y tres tataranietos.

Tiene la cabeza mejor que nosotrosNació en Toledo, pero vive en Madrid desde los años 60. Se trasladó a la capital junto a su esposo, Paulino, albañil de profesión y que falleció a los 87 años. "Al principio estábamos en una casa pequeña en Vallecas. Luego nos cambiamos, pero seguimos en el barrio, porque éramos gente humilde", relata.

Habla de la posguerra como "los años del hambre" y asegura que, cuando no había otra cosa, comían mondas de patata lavadas y fritas: "No había otra cosa". En esa época, se empleó en el campo al tiempo que criaba a sus hijos.

Las penurias, sin embargo, no le dejaron secuelas. "¡Está como un roble!", garantiza su nieta Paloma. Francisca asiente y revela parte de sus secretos: "Nunca he bebido o fumado ni he hecho dieta". Fuera de algunas dificultades para andar, consecuencia de su avanzada edad, y una angina de pecho que superó sin secuelas a los 60 años, carece de dolencias crónicas. "Ni azúcar, ni colesterol, ni nada. Y tiene la cabeza mejor que nosotros", se enorgullece Mª Ángeles, su hija.

Para confirmarlo, Francisca recita de memoria todos los cumpleaños de los más pequeños. Y no es fácil. En una prole como la suya, las fechas se superponen, pero nada la confunde: "David y Gianira, el 5 de noviembre; María y Germánico, el 30 de julio; Evadne y Jonathan, el 26 de agosto...".

No le gusta su nombre

A la abuela, como todos la llaman, no le gusta su nombre, por eso ninguno de sus descendientes lo lleva. "Si no fuera porque llevo el de mi madre, yo no me llamaba ya Francisca Jiménez Martín". A pesar de eso, los extraños deben dirigirse a ella como Francisca. Ni Francis, ni Paca, ni Paqui, ni Paquita.

La familia, promete, se lleva bien. "Estoy contenta con lo que me ha tocado", señala. "Nunca regañamos. A mi hermano Paulino sí tenemos que llamarle más, porque él no lo hace, pero no hay problema", bromea Mª Ángeles. Su casa de Quijorna es el centro de operaciones: "Aquí nos juntamos varias veces al año y en Navidad porque es un poco más grande". El resto del tiempo, siguen sus andanzas a través de Facebook.

La familia se junta varias veces al año y, especialmente, en NavidadEn un grupo tan extenso hay una concejal, una actriz y bailarina, un futbolista, un policía campeón de judo en las olimpiadas profesionales del cuerpo, una escritora con un libro publicado, un abogado, una ex jugadora de la selección española de fútbol femenino, un ingeniero forestal, una modista y cocinera y varios pequeños empresarios, entre otros. Y todos son "buenos", según la abuela.

¿No le ha salido ninguno malo? "Ninguno", zanja. Prueba de ello, asevera el resto, es que la idea de juntarse para que 20minutos les retratase por el 90 cumpleaños de Francisca tuvo una acogida espectacular. "Me pareció que sería un detalle bonito, porque todos la queremos mucho", se emociona Ruth, la promotora.

A Candela y Jorge, bisnieta y tataranieto, les cuesta mantener la compostura hasta que el fotógrafo acaba su trabajo. Finalmente, consienten, aunque echan a correr en cuanto les dejan libres. Francisca se despide: "Que tengáis suerte en la vida".

Consulta aquí más noticias de Madrid.