Las chicos arrebatan a las chicas vascas los empleos sociales
Tiene 24 años y vive en Barakaldo.
«Absténganse mujeres». En los anuncios de empleo no aparece esta discriminación, pero como si así fuera. Las vascas tituladas en carreras como Trabajo Social o Pedagogía lo tienen peor que los hombres para trabajar. Y eso que más del 80% en estos estudios son mujeres.

Estos profesionales tratan con inmigrantes, enfermos mentales... Colectivos difíciles que exigen fuerza física para terciar con ellos. Un handicap femenino.

Con igual titulación, ellas sufren más paro. Las diplomadas en Trabajo Social sufren un 13% de desempleo cuatro años después de terminar la carrera. En cambio, el paro masculino aquí es del 0%, según un estudio de inserción laboral de la UPV. Y otro ejemplo: a las licenciadas en Pedagogía les cuesta nueve meses encontrar curro. A ellos, cuatro.

«Se valorará la defensa personal»

El pasado noviembre un educador del centro de menores de Loiu fue operado de urgencia después de que un interno le cortara la mano con un cristal. Así, estas instituciones comienzan a incluir en sus ofertas de empleo la muletilla: «Se valorará la defensa personal». De hecho, Apnabi, la asociación de padres de afectados de autismo, está impartiendo actualmente clases de defensa personal entre sus trabajadores en Bilbao.

Iratxe Rodríguez educadora social

«Nos dicen que en los centros de menores a una tía se la comen»

«Lo que no pueden pretender es que si en mi clase había 40 tías y 3 tíos, en el trabajo contraten tantos chicos como chicas». Iratxe Rodríguez está titulada en Educación Social y Pedagogía. Ahora trabaja con personas autistas y ha visto cómo los hombres lo tienen mucho más fácil para abrirse camino en esta rama profesional.

«Nos dicen que en los centros de menores no puede haber una tía porque se la comen. Luego, en los albergues de mujeres también prefieren a chicos para que las internas se vayan quitando el miedo a los hombres», cuenta Iratxe. Ella ha recibido clases de defensa personal para trabajar con autistas. «A veces se ponen muy agresivos. Debemos aplacarles sin hacer daño».

¿La solución? «Que no nos miren por el género. Lo que cuenta es ser profesional, saber responder bien».

Bio

Le encanta su profesión. Es educadora social y psicopedagoga. Trabaja en Bilbao con personas autistas en la asociación Apnabi. Tiene 24 años y vive en Barakaldo.