Piper Kerman
Piper Kerman, autora de 'Orange is The New Black' JORGE PARÍS

Que ellos hayan contado sus experiencias en la cárcel es más habitual. Genet, Wilde o Jack Black son buena muestra de ello. Pero que las mujeres narren su vida entre rejas resulta más raro. La última en hacerlo ha sido la estadounidense Piper Kerman, condenada a 15 meses de prisión por tráfico de drogas y blanqueo de dinero.

De aquel tiempo en prisión nació la obra testimonial Orange is the New Black, tomada como base para la serie de igual título y que en su primera temporada ha gozado del aplauso de público y crítica. "Hay diferencias y licencias creativas" cuenta Piper a 20 Minutos en cuanto al tono más cómico de la ficción televisiva. "Algunas compañeras de prisión me han dicho que se sienten mucho menos identificadas en la serie que en el libro, pero que lo entienden" señala.

Transportó droga y blanqueó dinero en 1993, pero no entró en prisión hasta 2004 "Era ingenua, inconsciente, y estaba fascinada por una mujer sofisticada y elegante" explica Kerman. Fue por eso que transportó droga y blanqueó dinero, un hecho sucedido en 1993, por el que la condenaron a 15 meses de prisión en 1998 y por el que ingresó en una cárcel de baja seguridad en 2004.

"Una espera complicada, pero no queda más remedio que seguir adelante con toda la normalidad que puedas", relata Kerman. "Mi familia en algún momento creyó que tal vez ya no ingresaría en prisión, pero yo sabía que iría". 

El mejor momento era evidente: la salida de la cárcel, pero el más duro, después de la entrada... "El peor fue cuando murió mi abuela. No me dejaron salir. No pude ir al entierro" dice emocionada. Aunque la huella de la cárcel quede para siempre, Kerman no ha dejado que la coraza con la que logró sobrevivir la recubra del todo. "En EE UU no creen en la resinserción. Era una cárcel de baja seguridad, estábamos todas por delitos menores, y no me dejaron salir para el entierro de mi abuela".

El éxito del que goza su libro, más de medio millón vendidos sólo en Estados Unidos, y el de la serie no curan la cicatriz pero cambian la etiqueta. Piper ha pasado de exconvicta a casi una 'estrella'.

Su trabajo actual es por y con las reclusas, pero también acude a las pomociones del libro y la serie que la requieren.  Eso sí: "Si pudiera volver atrás, advertiría a aquella chica joven de las consecuencias de traficar con drogas. Yo no sabía ni lo que podía ocurrir ni el daño que ocasionaban".

El peor fue cuando murió mi abuela: no me dejaron salir de la cárcelUno de los motivos por los que para Piper era importante relatar cómo fue su vida en prisión es éste: "Es muy diferente a como se suele imaginar". Se trata efectivamente de un terreno menos conocido que el de las prisiones de hombres.

No ha sido la primera en relatar su historia entre rejas, antes que ella lo hicieron Carolina Geel en Cárcel de mujeres; Albertine Sarrazine, en El astrágalo; Florence Cassez, en Nada encarcela a la inocencia. Un caso muy diferente es el de la popular Anne Perry, que a los 16 años asesinó con su amiga Pauline a la madre de esta. Quiso ocultar su pasado pero Peter Jackson lo sacó y con mucha resonancia en la película Criaturas celestiales.

Prisión de mujeres: inspiración de exconvictas

Anne Perry. Esta famosa autora inglesa de novelas policiales intentó que su pasado en la cárcel, y aún más, el motivo, permanecieran en la sombra. Haber asesinado a la madre de una amiga (junto a ésta) machacando su cráneo con un ladrillo parece lo suficientemente terrible como para avergonzarse. Fue a prisión (cinco años), y al salir se cambió el nombre por el de Juliet Hulme.  No habló Anna Perry de su pasado en prisión, al menos no de modo directo, pero en su obra se encuentra la cicatriz. El pecado y el perdón son constantes en sus novelas así como las líneas siempre complejas que separan el bien y el mal.  El éxito le llegó en 1979 con Los crímenes de Cater Street, en la que apareció por primera vez el inspector Pitt. A sus ya 77 años puede presumir de haber firmado un buen número de obras, más de 60, y haber vendido millones en medio mundo. 

Carolina Geel. Escritora chilena cuyo nombre real era Georgina Silva Jiménez (1913-1996) fue la protagonista de un hecho propio de novela: en 1955 asesinó a su amante en el Hotel Crillón. Durante los tres años que pasó en prisión escribió una de sus más aplaudidas novelas: Cárcel de mujeres. Aquella obra daba un importante testimonio de cómo era la vida de las mujeres entre rejas. La escritora Gabriela Mistral logró el indulto para Geel, quien siguió escribiendo. Extraño estío, El pequeño arquitecto y Huida son algunas de sus obras.

Asesinó a la madre de una amiga machacando su cráneo con un ladrillo por lo que fue a prisión cinco años Albertine Sarrazin. Su obra más importante, El astrágalo (1965), nace de su estancia en prisión. La escritora francesa Albertine Sarrazin (1937-1967) no sólo fue educada con extrema rigidez sino que fue violada a los diez años e internada en un reformatorio de Marsella. Se fugó a París donde se encontró con una compañera del reformatorio y juntas empezaron a delinquir acabando en la cárcel. Se escapó de prisión en 1957 saltando un muro y rompiendo el astrágalo (lo que daría título a su famosa obra).  Volvió a la cárcel y en ella escribió El astrágalo y La fuga, que tuvieron un gran éxito. Pero la mala suerte no se iba a marchar: Albertine murió a los treinta años durante una operación.  La fuga fue llevada al cine en 1971 por Michael Mitrani.

Florence Cassez. La francesa Cassez, encarcelada en México acusada de formar parte de una banda de secuestradores, no sólo ha publicado libro sobre el asunto, Nada encarcela a la inocencia, sino que hará película, y según ella ha afirmado será dirigida por Fred Garson y  posiblemente protagonizada por Marion Cotillard.  Detenida en 2005 con su exnovio Israel Vallarta (presunto líder de Los Zodiacos) fue condenada a 60 años. Tras ocho en prisión y una intensa pelea judicial salió en 2013. En 2010 escribió A la sombra de mi vida en el que cuenta su detención.