Un pisito muy familiar

Acogedora. Esta vivienda, repleta de recuerdos, se beneficia de la calidez
de la madera, presente en el mobiliario y en la mayoría de elementos decorativos.
1. Los tonos claros, predominantes en la cocina, dan una mayor La habitación está presidida por un clásico cabecero de madera de roble. (J. M.).
1. Los tonos claros, predominantes en la cocina, dan una mayor La habitación está presidida por un clásico cabecero de madera de roble. (J. M.).
Ésta es una de esas casas que despiden calidez por sus cuatro costados. Situada en el distrito madrileño de Carabanchel, este piso de 60 metros cuadrados de superficie tiene como protagonista la madera, presente en prácticamente la totalidad del mobiliario.
Este material contrasta con el color blanco del suelo y las paredes, que potencia la luz natural que recibe la vivienda. Los tonos claros también han sido los elegidos para los frontales de la cocina, lo que da una mayor sensación de amplitud a toda la estancia.

Para el salón, sin embargo, se ha optado por los tonos marrones, anaranjados y amarillos, tanto en los sofás como en las mesas, aparadores o los cuadros de naturalezas muertas y de paisajes costeros que ilustran las paredes. La decoración se completa con pequeños elementos llenos de recuerdos, como las fotografías familiares o los objetos procedentes de distintos viajes.

Por último, el dormitorio apuesta por el color verde en distintas tonalidades, que se combinan en la colcha de la cama y las cortinas, ambas cosidas a mano por la propietaria de la vivienda.

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