Presidente de una comunidad con morosos
Álvaro Díez, presidente de una comunidad de vecinos de Las Rozas con propietarios morosos: "El banco desahució a un vecino y después tampoco nos pagó las cuotas". JORGE PARÍS

Las comunidades de vecinos de Madrid siguen teniendo un problema con la morosidad: las cuotas impagadas por los propietarios morosos van al alza, los bancos siguen sin hacer frente a gran parte de las deudas por los pisos que han embargado y las comunidades se declaran incapaces para pagar derramas necesarias para realizar obras urgentes en los edificios. A finales de 2013, las cuotas impagadas en las fincas de Madrid ascendían a 245 millones de euros, un 3,2% más que la deuda registrada un año antes, según un estudio elaborado por el Observatorio de las Comunidades de Propietarios, perteneciente al Consejo de Colegios de Administradores de Fincas.

Las entidades financieras deben a las fincas cerca de 46 millones por pisos desahuciados o no vendidosLos administradores denuncian en su informe que gran parte de la morosidad existente en las fincas madrileñas viene de los pisos en propiedad de bancos, procedentes de desahucios o de promociones no vendidas en su totalidad. Las entidades financieras deben a las comunidades de propietarios cerca de 46 millones de euros por impagos de las cuotas de la escalera. Esta deuda representa ya un 18,7% del nivel total de morosidad registrado en las fincas. Además, el impago de los bancos crece más que la morosidad del resto de colectivos: a finales de 2012, estas entidades debían 34 millones de euros, con lo que las cuotas sin pagar de los bancos por sus inmuebles se ha elevado un 35% en un año.

"El sistema de gestión del patrimonio de los bancos genera dilaciones en los pagos que son inasumibles por los propietarios de un edificio", denuncia el Consejo de Administradores. Por su parte, la Asociación Española de Banca achaca el retraso en los pagos a las comunidades a trámites burocráticos: "Los bancos están cumpliendo con sus obligaciones de pago a las comunidades de vecinos. Aunque puede producirse un desfase temporal desde que la vivienda es adjudicada a la entidad y el momento en que ésta es legalmente su propietaria, una vez la ha inscrito en el registro de la propiedad", según un portavoz de la patronal bancaria.

"Si no ayudamos todos, esto es imposible de sostener"

En cualquier caso, la morosidad genera un agujero económico en las cuentas de las comunidades de propietarios. Las cuotas mensuales se utilizan para sufragar los gastos corrientes de limpieza, luz, mantenimiento, agua y calefacción, con lo que los retrasos impiden conservar en condiciones las zonas comunes de las escaleras. Pero el problema se complica más aún cuando la comunidad debe hacer frente a alguna derrama extraordinaria para realizar obras de reforma: el 37,8% de los vecinos madrileños no tienen posibilidad de realizar una derrama, debido a la presencia de morosos en su edificio, según el estudio de los administradores.

Lo que no pagan los morosos, lo tenemos que pagar el resto"Todo el dinero que no pagan los morosos, lo tenemos que poner el resto de vecinos, aumentando las cuotas. Si no ayudamos todos, esto es imposible de sostener", explica Álvaro, presidente de una comunidad de vecinos de Las Rozas. De hecho, según el estudio, el 93% de las fincas han tenido que aumentar o mantener altas las cuotas comunitarias "por el riesgo de tener que afrontar los descubiertos por los vecinos morosos". Incluso, muchas urbanizaciones están optando por comenzar a cobrar un repago por los servicios comunes: además de pagar la cuota mensual, los vecinos tienen que abonar el uso de las pistas deportivas, piscina o salas vecinales.

Guía práctica contra el moroso

Acuerdo en la Junta: Cuando un vecindario detecta a un moroso, el primer requisito es acordar en la Junta de Propietarios el inicio de la reclamación.

Notificación: A continuación, se debe notificar al moroso de manera fehaciente el importe que adeuda.

Procedimiento judicial: Si el deudor no paga voluntariamente, se inicia un proceso judicial. Se suele abrir un proceso monitorio, con el que se intenta llegar a un acuerdo rápido, dándole un plazo de 20 días para que pague.

Auto de condena: Si después del plazo, no ha abonado la deuda, el juez puede dictar un auto condenándole al pago.

Juicio: Si aun así sigue sin pagar, se abre un nuevo procedimiento y se le cita a un juicio que suele acabar con sentencia desfavorable para el moroso.

Problemas para cobrar: Los plazos para cobrar la deuda se suelen alargar por la saturación de los juzgados o por técnicas de dilación del proceso judicial que emplean los abogados defensores del moroso.

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