Javier Cámara, Terele Pávez, Marián Álvarez y Antonio de la Torre
Combo de fotos con (de izquierda a derecha y de arriba a abajo) Javier Cámara, Terele Pávez, Marián Álvarez y Antonio de la Torre. J. PARÍS y EFE

Los premios Goya están plagados de pequeñas maldiciones, tradiciones y leyes no escritas que marcan en cierto modo el destino de los premiados.

Una de las primeras maldiciones que se rompió fue la de Terele Pávez. La veterana actriz sumaba su quinta candidatura con su papel en 'Las brujas de Zugarramurdi'. En las cuatro anteriores nominaciones, se había ido con las manos vacías.

Pero su victoria en el premio a la Mejor Actriz de Reparto ha conseguido romper el embrujo, y nunca mejor dicho. Con 74 años, Pávez se convierte en la quinta actriz más veterana en lograr un Goya, tras Mary Carillo (77), Luis Cuenca (76), Luis Ciges (75) y José Sacristán (75).

Terele Pávez es la quinta actriz premiada más veterana (74 años)

En el lado positivo, encontramos la bendición de la Concha de Plata a la mejor actriz, que se ha vuelto a cumplir. Según la tradición, la ganadora del galardón donostiarra se lleva el Goya de la misma categoría. En 2013 fue Macarena García (Blancanieves) y este 2014 ha sido La herida, en la figura de Marián Álvarez.

La tercera maldición rota es el Goya a Javier Cámara. En su sexta nominación, el actor riojano logró por fin el galardón, tras cinco intentos fallidos. Claro que su victoria confirmó otro gafe: el de la doble nominación.

Antonio de la Torre estaba nominado dos veces, como le pasó en 2013. Y tanto el año pasado como en éste, se fue con las manos vacías. No es el primero. Federico Luppi (1996), Candela Peña (1995) o Ricardo Darín (2010) llegaban con dos candidaturas y no ganaron el Goya.