Tres generaciones
Iamgen de una familia multigeneracional: una abuela, una hija y una nieta GTRES

Familias multigeneracionales (o 'sandwich', con abuelos conviviendo con hijos y nietos), con rentas más bajas, muy dependientes de sus mayores en lo económico, donde los hijos, sobre todo las mujeres, asumirán más obligaciones del cuidado de mayores y niños. Los más jóvenes estarán en paro y los que trabajan lo harán de manera intermitente o como autónomos. Al hablar de actualidad alrededor de la mesa, el choque político será claro: las personas más avanzadas mantendrán su apoyo a los partidos tradicionales, mientras que los jóvenes desconfiarán de ellos y apostarán su creciente activismo por plataformas o movimientos. ¿Así será el perfil medio de los hogares españoles en los próximos cinco años?

Esa parece ser la respuesta que da el estudio La sombra de la crisis. La sociedad Española en el horizonte de 2018, realizada por el Centro Reina Sofia sobre Adolescencia y Juventud que ha sido presentado este jueves. El informe se basa en previsiones y opiniones de once expertos en Ciencias Sociales (economistas, sociólogos, politólogos, etc.) del ámbito académico del país.

España pasará de un modelo socialdemócrata del Estado de Bienestar a uno neoliberalEl panorama que pinta este trabajo sobre el próximo quinquenio no promete muchas alegrías y sí la sedimentación en la sociedad española de los efectos de la crisis que este país vive desde 2008 y que ya han comenzado a percibirse.

En el contexto económico, y siempre según este estudio, la economía se mantendrá por debajo de los datos de 2007, la población activa continuará cayendo y el paro continuará por encima del 20%. Del mismo modo, España asistirá "al debilitamiento inexorable y profundo de nuestro Estado de Bienestar" y se pasará de "un modelo socialdemócrata del Estado de Bienestar a un modelo neoliberal , con el acento hacia una configuración societaria cono la estadounidense, caracterizada básicamente por el adelgazamiento de las clases medias, la polarización social entre ricos y pobres, la desigualdad de la renta y el crecimiento de la pobreza entre las familias de las clases populares".

Las mujeres adultas sufrirán más la desigualdad en el hogar y tendrán más dificultad de emancipaciónLa familia se configurará, según las previsiones, en una "plataforma básica" y proliferarán las "familias tipo 'sandwich' (hogares que albergan a tres generaciones) y otros grupos multigeneracionales, donde las rentas se acumulan, y serán muchos los hogares que estarán en riesgo económico. En ellas, las mujeres de edad intermedia asumirán "el mayor peso de las responsabilidades de cuidado de ascendentes y descendientes" y se mantendrá "la fuerte desigualdad de género en el reparto de las tareas del hogar". Una tendencia que verá acentuada por el "efecto combinado de la maternidad tardía, el retraso en la emacipación de los jóvenes y la creciente longevidad de los ancianos", además de por los recortes a las ayudas por dependencia.

"No estaríamos en esta situación si hubiera trabajo"

La familia de Javier Blanco (Gijón, 35 años) es una de las retratadas por este informe. En su caso, viven en el mismo núcleo familiar su suegro, su esposa, su hija y él mismo. A pesar de que actualmente entran tres sueldos en el hogar, la precaria situación laboral les ha llevado a reunirse bajo un mismo techo y afrontar los gastos juntos, si bien "no estaríamos en esta situación si la coyuntura fuera diferente y hubiera más y mejor trabajo", señala.

En su opinión, a pesar de que la situación de vivir padres, abuelos e hijos en una sola vivienda no es la ideal, sí que tiene aspectos positivos: "Nos ayudamos unos a otros, y te sientes más arropado. Además, como los abuelos suelen tener el piso ya pagado, eso permite estar más desahogados. Eso sí, cuando la situación mejore seguro que nos independizamos", recalca.

Más mujeres emancipadas

Para 2018, se espera que el número de mujeres de 18 a 34 años que se hayan independizado se situará diez puntos por encima de la media de la UE.

Los mayores de 65 años "reforzarán su posición económica" y que sus pensiones "representarán el ingreso más sólido y continuo"; por su parte, los más jóvenes contribuirán, a cambio de esa dependencia económica, al cuidado de sus mayores.

Las rentas reales de esos hogares, pese a todo, se "reducirán de manera considerable"  por "el desempleo, la presión tributaria, el aumento del acceso a los servicios públicos y el recorte de la protección social".

Jóvenes con menos perspectivas, pero más activistas y abiertos

Los jóvenes y sus perspectivas centran gran parte de este estudio y las conclusiones dejan un cierto sabor agridulce. Por un lado, el panorama laboral es negro: la tasa de desempleo juvenil se mantendrá alta y esa difícil inserción laboral se traduce en una "alta precariedad con salarios bajos e intermitentes, condiciones laborales de poca calidad y escasas perspectivas".

Ante el negro panorama laboral los jóvenes optarán por seguir formándose o emigrarDe este modo, y según predicen estos expertos, se decantarán por dos opciones: continuar formándose o emigrar.  Aún así, la formación laboral juvenil no será rentablizada y la mayoría de los más cualificados trabajarán en empleos inferiores a dicha formación.

Sin embargo, los jóvenes se mostrarán más abiertos en sus valores: otorgarán legitimidad plena al divorcio, la maternidad en solitario, las nuevas familias (monoparentales, homosexuales) y serán más tolerantes en temas de sexualidad e igualitarios en la vida familiar.

Para 2018 la participación social de los españoles variará claramente en función de la generación de pertenencia. La participación social de los jóvenes estará caracterizada por una mayor implicación en el ámbito colectivo y una renovación constante de temas y causas de movilización. La escasa presencia de los jóvenes  en los canales políticos institucionales será debida a su alta desafección hacia partidos y sindicatos en particular.

Su compromiso será un indicador de una mayor exigencia de regeneración política, de un cambio en la percepción de la propia identidad social —que pasará de la acepción de "pasota" a un perfil activista comprometido con la realidad en la que vive- y un más alto civismo que contagiará al resto de nuestra sociedad durante los próximos cinco años. Esta parte de la sociedad civil que tomará las riendas de las nuevas formas de movilización destacará por su compromiso comunitario y por una actuación pacifica y apasionada.

El compromiso público de los jóvenes se manifestará en nuevas formas de participación y protestaPor tanto, su compromiso público se manifestará a través de nuevas formas de participación y protesta para cuestiones sociales concretas que afectan al conjunto del país, siguiendo por ejemplo el modelo del movimiento Stop desahucios y desembocando en opciones políticas novedosas, capaces de recoger sus votos, como está ocurriendo en Grecia e Italia. Se apoyarán en un marco de movilización permanente, manteniendo la influencia moral y la ilusión de los que organizaron el 15-M.

En los próximos cinco años la agitación social provocada por los movimientos juveniles empujará a sindicatos y partidos políticos a atender las demandas de las nuevas generaciones que lograrán un respaldo popular cada vez más amplio. A pesar de ello, la respuesta de los representantes institucionales a sus problemas seguirá siendo parcial e insatisfactoria.

Del mismo modo, los expertos consultados también vaticinan el surgimiento de propuestas populistas o de antipolítica, como las que han surgido ya en otros puntos de Europa.