Rodrigo Sorogoyen
El director Rodrigo Sorogoyen durante la presentación de 'Stockholm'. Gtres

Con pocos medios, sangre, sudor y lágrimas, un grupo de jóvenes y atrevidos cineastas sacó adelante Stockholm, un drama de reparto muy limitado —tan sólo dos actores— que ha captado la atención de los amantes del séptimo arte. La película ha triunfado en los recién nacidos Premios Feroz, que entrega la Asociación de Informadores Cinematográficos, y mira a los Goya con tres nominaciones a sus espaldas: mejor director novel, mejor actriz protagonista y actor revelación. El director del filme, Rodrigo Sorogoyen, está encantado con el éxito y habla emocionado de una situación que todavía no acaba de creerse.

¿Esperaba este éxito?
Pues no, obviamente. Me hacen mucho la pregunta, pero aunque suene a lo de siempre es verdad que no me lo esperaba. Es sorprendente.

Stockholm ha gustado, aunque ha costado que se vea. La distribución en salas no ha sido fácil, ¿cierto?
Es muy difícil con tan poca promoción que la gente vaya al cine. Antes de este cierto éxito que hemos tenido, yo ya decía que esta peli gusta mucho y que, si la pusieran en 200 salas y con publicidad, podría haber tenido mucha más relevancia.

¿Qué tiene la película para que haya gustado tanto?
El 90% de la gente que ha ido a verla sale muy contenta. Yo creo que el motivo es que se trata de una historia que no va dirigida a cierto tipo de público sino que conecta muy bien con todo tipo de personas, ya que estamos hablando de relaciones personales a todos los niveles. Tiene una vestimenta generacional, cierto, pero llega igual a gente más mayor, de otras generaciones, porque en el fondo estás hablando de un tema tan universal como la relación entre hombres y mujeres.

La industria está un poco de capa caída y cuando salen pelis interesantes llaman mucho la atención ¿Ha sido duro sacar adelante Stockholm?
Yo me olvido siempre de las cosas malas y de las cosas que cuestan, así que iba a decirte que no ha sido costoso, pero sí lo ha sido. Hemos tardado en sacarlo, pero hemos tardado lo que se tarda en sacar cualquier película, aunque tenga mucho presupuesto y te vayan bien las cosas. Es un trabajo muy intenso y muy largo, pero yo creo que esta película no ha costado más que otras.

Yo siempre digo que hemos tenido mucha suerte o que lo hemos hecho muy bien, porque el rodaje fue como una balsa de aceite. Son trece días currando mucho y muy concentrado, pero no tuvimos grandes problemas. Hay veces que los rodajes son infernales, pero este no lo fue.

¿Y en cuanto a financiación?
La búsqueda de financiación fue ponerse y conseguirla, así que tampoco te puedo decir que estuvimos años y años intentando levantar esta película sin conseguirlo. Es mentira eso que se dice por ahí de que fuimos puerta por puerta de las grandes productoras y que nos tiraban el guión. Se lo enseñamos a un par y no les interesó. Pero en cuanto decidimos autoproducirla, fue rodado.

Por un lado, empezamos a pedir ayuda a amigos, familiares y conocidos, y conseguimos un recibimiento bastante positivo. Por otro, recurrimos a la plataforma de crowdfunding Verkami y también fue un éxito. Teníamos 40 días para conseguir 8.000 euros. Los conseguimos en quince días y, al final de ese período, llegamos a 13.000.

Una experiencia satisfactoria entonces...
Por supuesto. Hay cosas pesadas como la posproducción, que son días y días, pero como ha sido un proceso tan bonito, como siempre nos han estado pasando cosas buenas y como estábamos haciendo la peli que queríamos hacer, te puedo asegurar que yo no tengo la sensación de que me ha costado mucho. Ha sido todo genial.

Los políticos no son los grandes causantes del mal momento de la industria, pero es inaceptable que no apoyen al cine Todo suena maravilloso pero, ¿tanto trabajo ha sido rentable?
Económicamente no, para nada. Es muy difícil que una película sea rentable, pero nosotros somos una productora recién fundada y no buscábamos la rentabilidad económica. Lo que queríamos era hacer ruido: hacer la película que queríamos y que la gente nos conociera. En ese sentido ha sido muy, muy rentable.

¿Cree que su proyecto es el ejemplo de que sí hay hueco para nuevos talentos en el cine español?
Somos nosotros y mucha gente más. Están saliendo muchas películas pequeñas de "nuevos talentos" —que es una expresión que no me gusta mucho—. Ni nosotros somo el ejemplo ni es nuevo todo esto, lo que pasa es que hemos conseguido mucha visibilidad, quizá porque la industria está un poco de capa caída y cuando salen pelis interesantes —que este año han sido muchas— llaman mucho la atención.

¿Cuáles piensa que son los motivos de que la industria esté de capa caída?
Hay muchos. Los políticos no son los grandes causantes del problema, pero es inaceptable que no apoyen al cine y que, de hecho, hagan justamente todo lo contrario. También creo que el sistema de distribución y exhibición de este país es totalmente erróneo y fallido. Y aparte, me parece que el público en España no está muy bien educado, demasiado determinado por la televisión. Además, las grandes cadenas invierten en determinados tipos de películas y de promoción, y la gente se cree que el cine español son sólo esas cuatro pelis y son las que va a ver.

Las iniciativas de rebajar el precio de las entradas de cine, ¿son parte de la solución a este mal momento?
Son una ayuda, pero no nos podemos quedar ahí. Hay que empezar por romper el mito de "el cine español" como si fuera un género. No es un género, hay películas buenas, malas y regulares, unas que te pueden interesar más a ti y otras más a mí. Lo importante es que se vean y que cada uno opine, pero no que se descarten simplemente por ser españolas. La gente debe toma conciencia de que se puede equiparar una película española a una americana e incluso que te puede gustar más.

Como primer paso, la rebaja del precio no me parece para nada una mala medida, aunque yo no soy de los que piensa que el cine está muy caro. La gente luego se gasta un montón de dinero en cosas mucho menos importantes que la cultura. Pero si un exhbidor piensa que poniendo más baratas las entradas va a ir más gente, me parece perfecto. A mí me dio un subidón cuando vi las salas llenas los días de la Fiesta del Cine, eso no se veía en años.

Yo no soy de los que piensa que el cine está muy caro En cuanto a los Goya, ¿tiene esperanzas de conseguir algún premio?
Ahora mismo estoy pensando en los CEC, que son los premios que otorga el Círculo de Escritores Cinematográficos, en los que tenemos siete nominaciones, y me hacen muchísimas ilusión. Son el lunes que viene. En los Goya, espero pasármelo muy bien disfrutar. Estoy encantado con tener tres nominaciones y además en categorías importantes. Me gusta pensar que el director novel representa a todo el equipo y que el actor y la actriz son el alma de la película —porque es una película de sólo dos actores—, así que me parece que no podía haber salido mejor la jugada. Ya estar ahí, habiendo hecho una película con cuatro duros, con colegas y en mi misma casa, me parece increíble, un honor.

¿Qué dirá si gana el Goya?
En los Premios Feroz monté una... porque no me preparé nada y fue ridiculísimo, pero si eso me da suerte, fíjate, no me voy a preparar nada. Improvisaría, que se me da muy mal, pero bueno.

¿Alguna favorita?
La herida. Y me gustaría que Todos queremos lo mejor para ella hubiese tenido mucho más reconocimiento. Es una de mis favoritas de este año.

¿Algo entre manos de cara al futuro?
Tengo tres proyectos cinematográficos muy distintos, que me encantan los tres y que espero que alguno salga. Uno de ellos es una peli con Daniel Remón, el guionista de Cinco metros cuadrados y Casual day. Se llama El presente y esperamos conseguir financiación para el año que viene.