Un investigador de la UEx confirma la existencia de dos linajes genéticos de ciervo ibérico en España
Ejemplar de ciervo ibérico del linaje Sur-Oeste en la Sierra de San Pedro, Extremadura. Universidad de Extremadura

Un estudio publicado en la revista 'Biodiversity and Conservation' asegura la existencia de dos linajes genéticos de ciervo ibérico en España. En el trabajo han participado investigadores del Grupo de Investigación Biología y Etología de la Universidad de Extremadura (UEx), Juan Carranza Almansa y José Luis Fernández-García, entre otros, y ha contado con la colaboración de la Universidad de Granada y del Instituto ISPRA de Italia.

El hallazgo ha sido realizado gracias a la utilización del ADN mitocondrial de la especie, y se han identificado dos linajes de ciervo ibérico con un grado de divergencia genética importante entre ellos, originados en las poblaciones que permanecieron aisladas durante la última era glaciar ocurrida entre 20.000 y 14.500 años atrás.

Para el autor de la investigación, este hallazgo contribuirá al conocimiento de la especie y de su diversidad genética dentro de la península ibérica y en Europa, e influirá en el establecimiento de prioridades y ámbitos de aplicación en planes de conservación de la diversidad genética.

Además, permitirá estimar el papel que los seres humanos han jugado y juegan en la alteración del patrimonio genético por hibridación con ejemplares foráneos,  según informa la UEx.

Un estudio para proteger a los ciervos europeos

Según destaca, la investigación surgió a raíz de la recomendación de la IUCN (International Union for Conservation of Nature) de esclarecer mediante investigación sistemática la historia y la genética de todas las poblaciones de ciervos europeos para establecer Planes Los resultados fueron una sorpresa
de Gestión Europea que protejan su integridad genética.

Inicialmente, la investigación "tenía como objetivo estudiar el ciervo ibérico como una subespecie de ciervo", sin embargo, durante la fase de documentación del estudio, los investigadores encontraron referencias que sugerían varios grupos de diferentes de ciervos y, en algunos lugares sin determinar, la presencia de contaminación genética por hibridación con otros ejemplares de ciervos europeos no autóctonos.

Según el investigador de la Facultad de Veterinaria, "los resultados fueron una sorpresa", ya que desde hace unos años se venía hablando de la subespecie ibérica en singular (Cervus elaphus hispanicus), pero estaban muy de acuerdo con los postulados del naturalista Ángel Cabrera, quien a principios del siglo XX catalogó a partir de sus diferencias fenotípicas todas las especies y subespecies, o razas geográficas, de mamíferos en España y Portugal, entre ellos el ciervo.

En ese sentido, ha recordado que sin datos genéticos y solo unos pocos datos fenotípicos los científicos naturalistas de finales del siglo XIX y principios del XX "ya entendían que los ciervos de la península podrían ser agrupados en dos subespecies localizadas en las marismas del Guadalquivir, una de ellas, y en ciertos cotos de Toledo, otra de estas subespecies".

A la glaciación sobrevivieron grupos de ciervos de la especie Cervus elaphus en España Señala la UEx que el ADN mitocondrial y su modo de evolución hacen de él una molécula "ideal para el análisis de las filogenias y la distribución espacial de los linajes de las especies animales". Así, explica que la reconstrucción de la filogenia del ciervo ibérico a través de las mutaciones en la secuencia del ADN mitocondrial y su comparación con las de otros ciervos europeos ha permitido determinar dos linajes genéticamente divergentes.

La magnitud de la diferencia entre ambos grupos es similar o incluso superior a la que existe entre ellos y otros grupos genéticos de Europa del Norte, donde se encuentran las subespecies de ciervo más emparentadas con los ciervos ibéricos.

Las características de un linaje han aparecido casi exclusivamente en el sur-oeste peninsular que incluye buena parte de Extremadura, mientras que la otra familia genética está situada más hacia el nordeste de la península.

La última glaciación

En el caso de la península ibérica donde las barreras físicas no son muy importantes, para un ungulado grande como el ciervo, "la única justificación plausible es el aislamiento de diferentes grupos genéticos asociados a una fragmentación geográfica sucedida como consecuencia de la última era glaciar hace aproximadamente 20.000 años", señala.

En la actualidad se conoce que a esta glaciación sobrevivieron grupos de ciervos de la especie Cervus elaphus en algunas zonas de España y también del sur de Francia; en los llamados refugios glaciares.

Así, los dos grupos genéticos de ciervos ibéricos debieron originarse en aquellas poblaciones que históricamente permanecieron aisladas en dos de estos refugios; para luego, al desaparecer los hielos, extenderse también hacia el noroeste de Europa hace unos 10.000 años, aprovechando las nuevas condiciones climáticas, ya más templadas.

No es necesario hibridar nuestros venados para obtener los resultados deseados por los propietarios de cotosEstudios biogeográficos realizados en la última década en diferentes especies vegetales del género Quercus, en insectos como los saltamontes, en micro-mamíferos como el Desmán de los Pirineos  y macro-mamíferos como los conejos, especie con orígenes casi exclusivos en la Península Ibérica, demuestran la presencia de diferentes linajes habitando en áreas geográficas netamente separadas dentro de la península ibérica.

"Hoy, los expertos internacionales en fauna son muy sensibles a la polución genética de las poblaciones autóctonas, y animan a los países a promover este tipo de estudios muy útiles para establecer las líneas de actuación en los planes de conservación", ha afirmado José Luis Fernández.

Se trata de estudios "que permitan conservar nuestro rico patrimonio faunístico, haciendo compatible cualquier actividad humana con influencia en la fauna con la conservación del legado genético de los diferentes linajes", ha añadido.

Unos hallazgos que demuestran que no es necesario hibridar nuestros venados para obtener los resultados deseados por los propietarios de cotos. "Nuestros ciervos conservan aún la suficiente variabilidad genética, incluso dentro de los mismos linajes, capaz de garantizar unas características fenotípicas deseables en el ámbito cinegético", ha concluido.