El alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido (PP), ha reconocido este jueves que la antigua fábrica de vidrios 'La Trinidad', enclavada en la avenida de Miraflores y cuya nave central, hornos y chimenea están protegidos como bien de interés cultural (BIC), lleva "muchísimos años" esperando un proyecto de restauración y recuperación. Es por ello que ha apelado al respaldo de la "iniciativa privada" para que, de la mano del Ayuntamiento, este antiguo y emblemático conjunto fabril sea recuperado "al menor coste" para los contribuyentes.

Después de que la Policía Local disolviese la madrugada de Año Nuevo una fiesta que se celebraba en el interior del recinto al ser detectadas diversas incidencias en materia de prevención y seguridad, el alcalde ha señalado que la antigua fábrica de vidrios "lleva muchos años pendiente de un destino", extremo que le ha llevado a apuntar que se trata de otra "herencia" sin resolver legada por el anterior gobierno local del socialista Alfredo Sánchez Monteseirín.

En ese sentido, ha defendido la necesidad de encontrar "un proyecto que permita recuperar las instalaciones al menor coste posible para los sevillanos", apelando así al respaldo de la "iniciativa privada", al objeto de, gracias a la colaboración del sector empresarial, sea posible "sacar adelante" la restauración y recuperación del antiguo recinto fabril y transformarlo en un "foco de reactivación socioeconómica" para el entorno de la avenida de Miraflores.

El destino de la fábrica de vidrios

Fue el 4 de septiembre de 2001 cuando la Consejería de Cultura acordó inscribir en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz este antiguo y simbólico conjunto fabril de la avenida de Miraflores que pertenece a la sociedad 'Edificarte Promoción Inmobiliaria', declarada hace años en concurso de acreedores en el marco de la catástrofe sufrida por el sector inmobiliario y de la construcción.

El recinto es uno de los escasos ejemplos que ha pervivido de la arquitectura de la gran industria y de la primera expansión industrial de Sevilla fuera de su recinto amurallado. La declaración de bien de interés cultural incoada y aprobada en aquellos tiempos, en concreto, protege la nave central, los hornos y la chimenea de la planta como lugar de interés etnológico, aunque la Administración autonómica promueve desde hace años un procedimiento para catalogar, además, las naves dos y tres en una única tipología: la de "lugar de interés industrial".

A lo largo de los años, de cualquier forma, el recinto fabril ha sido objeto de diversas ocupaciones ilegales y episodios de expolio, siendo destruidos unos hornos de temple y recocido, así como unas calderas, unas instalaciones aéreas de transporte de vidrio y un horno de fusión, en una actuación que fue incluso elevada a la Justicia.

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