La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, se ha comprometido este lunes a "ponerse a la tarea de recuperar los derechos perdidos y las libertades vulneradas" por el Gobierno en cuanto se confirme que "hemos salido de la crisis" y la comunidad comience a generar empleo de calidad y de forma estable, lo que es "una prioridad para el año que comienza porque un puesto de trabajo es lo que más ayuda a dar dignidad a la vida de las personas".

Así lo ha dicho en su primer discurso de fin de año desde que el pasado mes de septiembre tomara posesión como presidenta de la Junta. Para transmitir este mensaje, emitido en la Radio Televisión Pública de Andalucía y en la página web del Gobierno andaluz Internet, la presidenta se ha trasladado hasta Granada, concretamente, al Patio de los Leones de la Alhambra, "símbolo de la historia y de la cultura de Andalucía" y que en este 2013 ha acogido la celebración del Milenio del Reino de Granada.

Díaz ha asegurado que Andalucía tiene "un gran potencial" al ser una "tierra de confianza y de futuro" en la que, pese a tener sectores económicos de gran proyección como el aeronáutico o las energías renovables, es necesario "impulsar un nuevo modelo económico capaz de crear más empleo de calidad y de generar más riqueza en el territorio".

Por eso, y tras expresar el apoyo del Gobierno andaluz a todos aquellos que "peor lo están pasando, a los desempleados, a los que se han visto obligados a alejarse de Andalucía en busca de una oportunidad" como consecuencia de la crisis, ha insistido en que "el empleo ha de ser la prioridad" para 2014, un año en el que se cambiarán "las cosas que hagan falta para acabar con esa lacra insoportable del paro". "Reformas, pues, todas las necesarias. Pasos atrás, ninguno", ha sentenciado.

Sobre todo, según ha argumentado, porque "a veces simplemente con la excusa de la crisis, las desigualdades sociales están aumentando considerablemente en nuestro país" y "estamos asistiendo a un empobrecimiento de la mayoría de los ciudadanos, que están perdiendo sus recursos, bienestar y, lo que es peor, buena parte de sus esperanzas".

"No estamos dispuestos a dejar a nadie en el camino. Tal vez, dentro de poco, alguien nos diga que ya hemos salido de la crisis. Pues bien, cuando ello suceda y efectivamente confiemos en que sea pronto, habrá que ponerse a la tarea de recuperar los derechos perdidos y las libertades vulneradas", ha recalcado.

En esta tarea, Díaz contará especialmente con las mujeres y los jóvenes, para quien también ha tenido palabras de apoyo en su primer discurso de fin de año. A las primeras, y tras recordar que ella es "la primera presidenta de la Junta", les ha dicho que "tienen mucho que aportar a la recuperación de nuestra comunidad" y que "ninguna sociedad puede permitirse desaprovechar el enorme caudal de fuerza de la mitad de la población". "Y en estos momentos de crisis, menos que nunca", ha apostillado.

A los jóvenes también los ha considerado "fundamentales para ganar el futuro", ya que son "la generación mejor formada de andaluces y tienen derecho a trabajar y vivir dignamente en nuestra tierra". De ahí que Díaz se haya comprometido también a mirarlos y ayudarlos "permanentemente" por ser ellos "de los que tenemos que aprender y extender a toda la sociedad su inconformismo, su capacidad de protesta y rebeldía, su ilusión y su voluntad de cambiar las cosas".

La transparencia,

Objetivo irrenunciable

Además del empleo, el otro pilar fundamental del discurso de la presidenta de la Junta ha sido el de la lucha contra la corrupción. Así, ha asegurado que "alcanzar la máxima transparencia en la gestión pública va a ser otro de nuestros objetivos irrenunciables" y que por ello el Gobierno andaluz "está firmemente comprometido con la calidad democrática".

"Blas Infante nos dejó dicho que la política sólo puede hacerse desde la honestidad y la solidaridad. Lo he dicho en anteriores ocasiones y lo repito ahora: mi Gobierno será implacable en la lucha contra la corrupción", ha insistido.

En esa misma línea, Díaz ha recordado que la ciudadanía demanda, "con toda la razón, ejemplaridad a sus instituciones y a sus representantes públicos" y que, en tiempos difíciles como los actuales, los andaluces "exigen que demos lo mejor de nosotros".

Para ello, ha pedido a los alcaldes y alcaldesas de la comunidad, a los que ha recordado que tienen un "papel fundamental" en este terreno de la responsabilidad y en el servicio a los ciudadanos, que no tengan miedo a "abordar nuevas formas de convivencia, pero sin una sola concesión a la desigualdad o a los privilegios".

Apuesta por los grandes acuerdos

Al hilo de esta argumentación, la presidenta de la Junta ha hecho una defensa del consenso para poder llegar a acuerdos en los grandes asuntos del país. Así, ha dicho que no podemos olvidar que "las grandes reformas siempre han sido buenas cuando han venido acompañadas de grandes acuerdos". "Esa ha sido nuestra gran aportación, como cuando hace 30 años los andaluces contribuimos a lograr un Estado autonómico presidido por la igualdad, la solidaridad y el respeto a la diversidad", ha añadido.

Es por eso por lo que ha insistido en la necesidad de que Andalucía "nunca" olvide que es un "gran pueblo de raíces profundas y de robusta personalidad" al que el Gobierno de la Junta quiere contribuir haciendo "una sociedad cada día más justa, cohesionada, innovadora, capaz de generar riqueza y empleo, y donde cada persona y cada familia pueda desarrollar su proyecto de vida con libertad y prosperidad".

"Sabemos qué camino queremos tomar: de la mano junto al resto de comunidades de España, en libertad, respeto y solidaridad", ha apostillado sobre el sistema territorial del país.

La presidenta ha concluido su primer discurso de fin de año, en el que también ha defendido una educación pública y de calidad como garantía de la igualdad de oportunidades, garantizando a los andaluces "honestidad, esfuerzo y determinación" para sacar adelante a la comunidad.

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