Sudán del Sur
Imagen difundida por la Misión de las Naciones Unidas en la que dos cascos azules supervisan un grupo de refugiados en la República de Sudán del Sur. GTRES

El coordinador humanitario de la ONU en Sudán del Sur, Toby Lanzer, ha denunciado que miles de personas han muerto desde el inicio de los combates en el país tras el intento de golpe de Estado del pasado día 15.

En declaraciones a la radio Miraya, de la ONU, Lanzer señaló que se ha hallado una fosa común con al menos 34 cadáveres en Bentiu, capital del estado petrolero de Unidad y en manos de los rebeldes. La situación es especialmente "tensa" en Bentiu, que fue tomada por los partidarios del exvicepresidente Riak Mashar, acusado de la intentona golpista, hace tres días.

Esta semana ha sido "devastadora" para Sudán del Sur "Hay una gran cantidad de hombres armados y las calles están casi vacías de población civil", dijo Lanzer, que recordó que unas 7.000 personas han buscado refugio en la base de la ONU en esa ciudad.

El coordinador humanitario afirmó que esta semana ha sido "devastadora" para Sudán del Sur, que nació en julio de 2011, tras independizarse de Sudán. A los enfrentamientos entre las tropas partidarias de Mashar y las leales al presidente Salva Kir, se suma una escalada de la violencia étnica.

Kir es miembro de la tribu Dinka, la principal del país, y Mashar pertenece a los Lou Nuer, la segunda en importancia. El presidente anunció que el Ejército ha recuperado la ciudad de Bor, capital de la provincia de Jonglei, que estaba bajo el control de los rebeldes desde el jueves pasado.

Más cascos azules

Tras la carta escrita por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que urgía a reforzar la presencia en Sudán del Sur, el Consejo de Seguridad aprobó por unanimidad el envío de 5.500 cascos azules a la Misión de la ONU en la región y conseguir una solución política al conflicto.

Este envío supone prácticamente duplicar la presencia de soldados de paz en la UNMISS, pues la cifra asciende a 12.500, y además supone el envío suplementario de tres unidades policiales con un total de 423 personas (lo que eleva la cifra a 1.323 policías), tres helicópteros de ataque, tres helicópteros con fines utilitarios y un avión de transporte militar C130.

 "Debemos abrir un diálogo político, pidiendo a todas las partes que cooperen completamente con UNMISS y autoricen la actuación de las fuerzas temporales de refuerzo, policía y efectivos de logística de otras Misiones de la ONU", explicó Ban Ki-moon ante el Consejo de Seguridad, al que agradeció su pronta respuesta ante el conflicto.

Ban habló de violaciones de los derechos humanos, de crímenes contra la humanidad, ejemplificados con ejecuciones extrajudiciales y fosas comunes.

El secretario general advirtió además que, en lo que respecta a la UMISS, "el desplazamiento de civiles está creciendo y extendiéndose. Ahora mismo hay 45.000 personas buscando protección en las bases de la ONU en Sudán del Sur". "El ataque a los civiles y al personal de las Naciones Unidos debe cesar inmediatamente", solicitó después de recordar que en la última semana dos cascos azules han fallecido y uno ha resultado herido.

Dirigiéndose a los responsables políticos de esta crisis, aseguró que "deben saber que el mundo está mirando" y les instó a "sentarse (a dialogar) y buscar una solución al conflicto".

EE UU insta a acabar con el conflicto

Estados Unidos urgió al "cese inmediato de las hostilidades" en Sudán del Sur para que se pueda dar inicio a las "negociaciones políticas" entre las dos facciones enfrentadas.

"El secretario de Estado, John Kerry, instó tanto al presidente sursudanés, Salva Kiir, como al ex vicepresidente, Riek Machar, a que acepten el cese de hostilidades y comiencen negociaciones políticas", indicó Jen Psaki, portavoz del Departamento de Estado, en una nota de prensa.

Psaki señaló que el enviado especial de EE UU, Donald Booth, está en la capital del país, Yuba, para intentar asegurar un compromiso final por parte de Kiir y Machar de iniciar estas conversaciones "en los próximos días".

El cese de hostilidades ofrecería el acceso "crítico" de ayuda humanitaria a la población en "extrema necesidad" y abriría el "espacio" a un diálogo político entre ambas partes, agregó la funcionaria de EE UU "La capacidad de ambas partes de implementar este cese del fuego enviaría una fuerte señal a los ciudadanos de Sudán del Sur y del mundo de que sus líderes tienen la valentía de aceptar el compromiso", precisó.

Un país joven y convulso

Sudán del Sur consiguió su independencia en 2011 después de dos guerras civiles que duraron toda la mitad del siglo XX. Este nuevo conflicto estalló cuando el presidente del país, Salva Kiir, de la etnia dinka, acusó al exvicepresidente Riek Machar, de la etnia nuer, de un intento fallido de golpe de Estado.

"Nada puede justificar la violencia que ha golpeado a esta joven nación. Tenemos que hacer todo lo que podamos para que el mensaje llegue alto y claro (...) Ha llegado el momento de que los líderes de Sudán del Sur enseñen al mundo que están comprometidos para preservar la unidad de una nación que nació como fruto de una larga lucha por la independencia", dijo el representante de la ONU.