Retrato de Blesa
La pintora Carmén Laffón retrata a Miguel Blesa en su estudio.

"Estimado Miguel: Buenos días. Como prometí te envío las fotografías de la última sesión en el estudio de Carmen. Enhorabuena, es un retrato imponente. Seguro que también vosotros estais satisfechos". En octubre de 2009, el expresidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, recibió un correo electrónico con las fotografías de una de las sesiones del retrato que le estaba haciendo la prestigiosa pintora sevillana Carmen Laffón de la Escosura, de 79 años. La propia artista ha reconocido a 20minutos que este trabajo fue un encargo de Caja Madrid por el que firmó un contrato y cobró, aunque no ha querido precisar cuánto percibió por su trabajo. Este diario, que ha tenido acceso a centenares de correos de la Caja Madrid presidida por Blesa, ha intentado conocer, sin éxito, cuánto abonó Caja Madrid por una obra que hoy no está en ninguna de las sedes de la actual Bankia.

Carmen Laffón estuvo dos años trabajando en el retrato de Blesa, desde enero de 2008 hasta febrero de 2010 que lo entregó, un mes después de que Blesa dejara la presidencia de la caja. En las fotos que recibió Blesa en su correo aparece él posando junto a la pintora cuando el retrato ya está prácticamente terminado. La artista, que ha retratado a los Reyes y a personalidades del sector bancario, como a gobernadores del Banco de España, ha subastado obras por encima de los 50.000 euros.

La producción artística de Carmen Laffón abarca el retrato, la naturaleza muerta, los objetos cotidianos y, en especial, el paisaje. Ha recibido multitud de premios, es miembro de la Real Academia de Bellas Artes y ha expuesto en el Banco de España, la Fundación Juan Marcha, el Metropolitan de Nueva York o el Museo Reina Sofía.

Las pinturas de Rueda

La Caja, presidida por Blesa, tuvo más reparos para pagar los más de 50 millones de euros que supuestamente hubieran costado las pinturas de Gerardo Rueda, amigo del expresidente José María Aznar. Correos y SMS enviados entre Blesa y el hijo de Aznar revelan que ambos discutieron por la frustrada compra por parte de la Caja de una colección de este pintor ya fallecido. Blesa se negó finalmente a acometer este proyecto asegurando que la Caja "no es mi cortijo".