Olivier Martinez
El actor Olivier Martinez durante un evento de presentación de 'El médico'. GTRES

El actor francés de ascendencia española Olivier Martinez, galán muy conocido en la prensa rosa por sus relaciones con estrellas como Juliette Binoche, Mira Sorvino, Kylie Minogue, Goya Toledo, Elsa Pataky o Halle Berry, es uno de los protagonistas de El médico, la adaptación cinematográfica del best seller homónimo de Noah Gordon.

En el filme, dirigido por Philipp Stölzl, Martinez interpreta al Sha persa Ala ad-Daula, un líder caprichoso y violento que es al mismo tiempo el mejor aliado de los sanadores e intelectuales de la ciudad que gobierna, entre los que se encuentran el joven Tom Payne (que interpreta al joven aprendiz de medicina protagonista) y el veterano Ben Kingsley (el venerable maestro). El actor, en su paso por Madrid, ha hablado con la prensa sobre su papel en el filme.

¿Había leído la novela de Noah Gordon antes de la película?
No. He hecho varias películas que son adaptaciones de novelas famosas y creo que es mejor para un actor no leer el libro antes de empezar a rodar, porque el libro es casi siempre más duro y más amplio que el guión, es una narración diferente. Y ahora, una vez hecho el filme, no quiero leer el libro, especialmente cuando —como en este caso— es súper bueno, ya que seguro que descubriría muchas escenas que faltan en el guión y acabaría pidiéndole explicaciones al director de por qué no están (risas). Así que prefiero no leerlo.

En la película interpreta a un personaje extravagante y belicoso. Aun así, ¿le ha acabado cogiendo cariño?, ¿lo ve más como un amigo o como un tirano?
Realmente, hay un poco de los dos, pero no es un tirano. Lo que le gusta es pelear contra los extremistas, que es algo completamente diferente a la tiranía. Crea una universidad dirigida por Ibn Sina, el personaje de Ben Kingsley, cree en la ciencia, siente cierto afecto hacia el joven inglés, del que se siente orgulloso... Por eso quizá me gusta, porque aunque sea un tipo que acaba matando a otro cortándole la cabeza, también hay que ver qué cabeza corta.

Además, vemos en él una evolución y descubrimos que el personaje no es tan malo. A mí me gustan los personajes que no son totalmente buenos o malos sino que tienen un poquito de cada, con sus contradicciones. Estos personajes siempre son más ricos.

Si me preguntases en qué animal me gustaría reencarnarme, te diría que en un halcón

Es obvio que no tiene mucho en común con su personaje, ¿pero puede confesar alguna manía o hábito extraño?, ¿tal vez colecciona halcones como Ala ad-Daula?
(Ríe) No, no, aunque me gustan los halcones, son mi animal fetiche. Si tú me preguntases en qué animal me gustaría reencarnarme, te diría que en un halcón. Por eso me gusta la escena en la que salgo con ellos, seguro que nos conocemos en otro mundo.

En cuanto a manías, no lo sé. Tendrías que preguntar a la gente que me rodea si tengo alguna, pero yo no sabría decirte.

¿Le costó tener que actuar hablando inglés con acento árabe?
Claro, me costó mucho. Desde siempre me ha costado mucho hablar inglés, con acento francés, con acento español, con acento cubano, italiano o árabe. Pero es algo que puedo hacer, como tengo un acento muy fuerte puedo taparlo con otro acento también fuerte. Además, tuve que trabajar el idioma un poquito más técnicamente antes de hacer la película, como todos los actores extranjeros.

El médico es una película alemana, pero destila por su escenografía un aroma a las grandes superproducciones de Hollywood...
Yo no miro si es una película de Hollywood o si es una película europea, sólo miro si es una película buena, un papel que me interesa, un director que quiero... No puedo comparar. Hay mucha diferencia entre una industria y otra, americanos y europeos no tienen mucho en común. He estado viviendo allí y te lo puedo asegurar. Aunque de lejos parezcan iguales, sus culturas y sus gentes son muy diferentes. América es como una isla.

En la película se tratan muchos asuntos diferentes, ¿cuál cree que es el tema o temas principales?
La historia transcurre en el siglo XI pero hay muchos puntos en común con la realidad actual. Por ejemplo, se muestra cómo los extremistas juegan con el concepto de culpabilidad ante Dios para recuperar el poder. También el enfrentamiento entre la gente que no confía en la ciencia y la gente que sí se entrega al progreso y la cultura, que es un tema inmortal. Los seres humanos no cambiamos mucho. Cambia la tecnología y las apariencias, pero a grandes rasgos seguimos siendo iguales que hace siglos.

¿Le parece que la religión sigue siendo a veces un obstáculo para el progreso científico?
Depende de qué religión hablemos. Yo soy muy tolerante, respeto todo tipo de creencias y religiones, siempre y cuando nadie me las imponga. Si voy a un país con costumbre diferentes, me voy a adaptar, y si no me gustan, tengo la libertad para irme. Pero cuando la religión cruza la línea y llega al extremismo, como pasa en algunos países, sí que hay cosas que no me gustan, claro.

Hay religiosos que pueden enseñar grandes cosas. Depende del ser humano, no depende de la religión En algunos países, como en España, la religión sigue muy presente en las escuelas...
Las lecciones pueden estar bien. Hay religiosos que pueden enseñar grandes cosas. Depende del ser humano, no depende de la religión. Es como la política, es como todo, depende de la persona que habla, de si tiene un pensamiento limitado, de si es honesta...

La película llega en un momento en el que la sanidad es una gran preocupación en países de todo el mundo. ¿Cómo ve el sector?, ¿está en un buen momento o aún conserva elementos anclados en la edad media?
Hay un montón de caminos para arreglar los problemas de la sanidad. Cada cultura tiene su propia salida en este área: los chinos, los indios, los africanos, los europeos... Pero no es un tema en el que sea experto. Lo que yo sé es que todos los medicamentos tienen un origen en la naturaleza y nosotros somos parte de la naturaleza, así que me gusta que no haya mucho producto químico. No soy hipocondríaco, pero cuanto menos producto artificial tengamos dentro del cuerpo, mucho mejor. Qué pena que los laboratorios farmacéuticos no estén de acuerdo conmigo, a mí me gusta más la manera natural.

Entonces, ¿la homeopatía le parece una buena alternativa o un complemento a la medicina tradicional?
Sí, claro que sí, siempre y cuando el doctor diga que es bueno. Hay cosas que no podemos arreglar con la medicina natural, pero si podemos, mejor, sí. No me gustan los químicos.

¿Puede adelantarnos alguno de sus proyectos futuros?
No, porque tengo supersticiones y prefiero no decir nada. Siempre, cuando una película está acabada, es un milagro, así que quiero disfrutar de este momento tras El médico. Ojalá que 2014 vaya bien y que sea bueno para mí.