Alicante exporta a Francia galgos maltratados aquí
El galgo tiroteado descansa ya con su dueño, que está encantado con la ascota.(Francisco González)
Muchos galgos (50.000 en España, según la Federación Nacional de Amigos de los Animales) aparecen ahorcados, golpeados o quemados vivos, al año. Otros muchos son abandonados por sus dueños, que los desechan porque no sirven para cazar.

En 2006, sesenta familias de Francia adoptaron un galgo abandonado en la provincia de Alicante y recogido por la Protectora de Villena, que también ha exportado a otros 15 canes al país galo.

«Aquí no los quieren adoptar porque los relacionan con sectores muy marginales», asegura la presidenta de la Federación para la Protección y Defensa del Animal de la Comunidad Valenciana (Fedenva), Esther Esquembre, que es, al mismo tiempo, responsable de la Protectora de Villena.

En Francia, en cambio, asocian estos canes con aristócratas y reyes, y por eso hay demanda. La protectora trabaja con otra asociación sin ánimo de lucro, Passion Lévrier, que es la que busca a las familias receptoras.

El envío de los animales supuso a la protectora el desembolso de 15.000 euros, de los 48.000 que tiene de presupuesto para pagar el sueldo de los trabajadores y mantener a los dos centenares de perros y otros animales a los que acoge.

Adoptado tras sufrir un disparo

Ahora ofrecen hasta 1.000 euros al dueño: Ulises, un precioso galgo de color negro muy bueno, vive ahora en el casco antiguo, junto con su nuevo dueño, José Antonio Torralbo.

El animal fue rescatado en Sant Vicent en muy malas condiciones.

Al perro le habían disparado con una escopeta en la cadera derecha (todavía estaba sangrando cuando lo encontraron); tenía varias cicatrices en las orejas, estaba marcado y tenía síntomas de haber sido golpeado.

La Protectora de Animales lo recogió y trató sus heridas, hasta que apareció su nuevo dueño, José Antonio.

Según el joven, desde que era pequeño deseaba tener un galgo, cuando conoció a Ulises, decidió aprovechar la oportunidad que se le presentaba.

Torralbo sabía que el animal necesitaba rehabilitación y muchos cuidados, y no dudó en dárselos. Finalmente, consiguió que el animalillo se recuperara totalmente.

Torralbo sabe que en el extranjero los galgos son muy apreciados, e incluso han llegado a ofrecerle 1.000 euros por Ulises. Sin embargo, dice: «no lo vendo, porque lo primero que hace cuando me ve es darme un besico».