Emoción y multitudes bajo la lluvia, en el funeral oficial por Nelson Mandela

Una multitud de personas entra al Estadio FNB cantando y bailando previo a la ceremonia oficial en memoria del expresidente sudafricano Nelson Mandela, en Johannesburgo (Sudáfrica).
Una multitud de personas entra al Estadio FNB cantando y bailando previo a la ceremonia oficial en memoria del expresidente sudafricano Nelson Mandela, en Johannesburgo (Sudáfrica).
EFE/IAN LANGSDON

"Hoy aquí hay cien países representados, millones de personas que se han juntado para despedir a Mandela". Así comenzó este martes el funeral oficial por el expresidente sudafricano Nelson Mandela, un emotivo acto que se prolongó durante unas cuatro horas y donde un centenar de jefes de Estado y de Gobierno y miles de personas celebraron su lucha contra el régimen racista del apartheid.

"Pido perdón por la lluvia, no la hemos podido detener, pero en la tradición africana esto es una bendición y a Mandela le habría gustado ser despedido así", aseguró Cyril Ramaphosa, vicepresidente del Congreso Nacional Africano, y primer interviniente en la ceremonia.

"Mandela ayudó a millones de africanos que estaban oprimidos bajo el apartheid y se echó a los hombros su carga y les devolvió su dignidad y trabajó para unir a negros y blancos y para perdonar y acabar con el odio", aseguró y concluyó con un emotivo: "Su camino ha concluido, el nuestro acaba de empezar".

Sin duda, la estrella de este funeral, fue el presidente de los EE UU, Barack Obama, aseguró que era "un honor singular estar ahí para celebrar una vida como la de Mandela". El presidente estadounidense aseguró que "su lucha fue vuestra lucha y su triunfo fue el vuestro, vuestra democracia es el mejor legado de Madiba". Obama calificó a Mandela de "gigante de la historia" y como "el último gran liberador del siglo XX que movió su país", lo comparó con Gandhi, Luther King y Lincoln.

"Hay que recordar a Mandela como un icono", afirmó el líder, de sangre africana, que asegurado que "le queríamos tanto" y "aprendidmos tanto de él". "Mandela nos enseña lo que es posible, no solo en la historia, si no también en nuestras vidas: nos enseñó el poder de la acción y el poder de las ideas", dijo Obama. "Luchó contra la dominación blanca y la dominación negra, compartió el ideal de una sociedad democrática libre y con igualdad de oportunidades, es un ideal por el que hay que seguir luchando, porque el dijo que estaba dispuesto a morir por él".

"Madiba no sólo liberó a los presos, sino también a los carceleros", aseguró Obama.  El presidente de los EE UU  invitó a preguntarse cómo aplicar los valores de Mandela en su vida, algo que, según aseguró, "el se pregunta como presidente". "Seguimos viendo gente que pasa hambre, niños que no pueden ir a la escuela, gente encarcelado por lo que piensa o a quién ama; por eso nosotros tenemos que seguir luchando contra la desigualdad en nombre de la justicia", aseguró Obama que mandó un recado a quienes "aseguran seguir a Mandela, pero no liberan a su propio pueblo".

"Sudáfrica demuestra que podemos cambiar, que podemos elegir", recordó Barack Obama, que terminó su alocación recordando los célebres versos "soy el dueño de mi destino, soy el capitán de mi alma", poema que Mandela tuvo escrito en una hoja durante su tiempo en prisión.

Obama protagonizó uno de las imágenes del acto cuando ha saludado y estrechado la mano al presidente de Cuba, Raúl Castro. Castro, que ha intervenido después, dijo que "Nelson Mandela es un ejemplo insuperable para América latina y el Caribe", y ha recordado "su entrañable amistad con Fidel".

Dilma Rousseff: "Un ejemplo para todos"

Otra líder internacional de calado en participar fue la presidenta brasileña Dilma Rousseff. "Traigo un sentimiento de profundo pesar de Brasil y toda Sudamérica", manifestó. La líder sudamericana destacó que la lucha de Mandela ha sido un "ejemplo para todos aquellos que luchan por la justicia, la paz y el desarrollo". "Él supo hacer de la búsqueda de la verdad y el perdón los pilares de la nueva Sudáfrica", explicó la presidenta brasileña.

Rousseff reivindicó "la sangre africana" que corre por las venas de su país y aseguró que "cantan y bailan" para recordar a Mandela. "El Gobierno y el pueblo brasileño se inclinan ante la memoria de Nelson Mandela", informó la presidenta brasileña que terminó con un "viva Nelson Mandela para siempre".

El vicepresidente chino, Li Yuanchao, máximo representante de su país en el acto, recordó la "sonrisa" de Mandela y decir que "el pueblo chino siempre apreciará la memoria".

Por su parte, Ban Ki-Moon, secretario general de la ONU, fue la primera personalidad global que tomó la palabra. "El arcoiris es el símbolo de la pena y gratitud que siento", quiso simbolizar el surcoreano. "El mundo ha perdido a un querido amigo", explicó Ban, "él era uno de nuestros mayores profesores, nos enseñó, dando ejemplo; sacrificó muchísimo para conseguir libertad, igualdad, democracia y justicia".  Ban Ki-Moon ha pedido al mundo dejarse inspirar por la "llama" que prendió Mandela.

60.000 personas

El estadio FNB, conocido también conocido como Soccer City, albergó el servicio religioso oficial y multiconfensional (con una oración interreligiosa dirigida por un rabino, un obispo, un imán y un dirigente religioso hindú) ante unas 60.000 personas (el estadio estuvo lejos de llenarse), que llevaban horas desafiando a la lluvia, y ante cientos de personalidades políticas (más de cien líderes mundiales) y culturales venidas de todo el planeta.

En el apartado más personal, en el acto habló el compañero de celda de Madiba en la prisión de la isla de Robben, Andrew Mlangeni. Este amigo de Mandela aseguró que "Madiba nos mira desde arriba y, sin duda, sonríe al ver su bonito país unido para celebrar su vida y su legado". Mlangeni describió al padre de la Sudáfrica moderna como "un hombre muy sabio", un "líder humilde", que "fue inspiración para millones".

El siguiente en intervenir fue un familiar del fallecido, el general Thanduxolo Mandela, que ha sido el encargo de realizar el homenaje de la familia. Tahnduxolo ha agradecido "los pensamientos, la pena y los actos de solidaridad" recibididos de todo el mundo. "Siempre fuimos conscientes de que compartíamos a Madiba con Sudáfrica, África y el resto del mundo", aseguró.

"Para él, la vida trataba de servir a otras personas", recordó. "Aquí están los ricos y los pobres, los poderosos y los débiles, todos compartiendo una visión", explicó. "Sin Madiba a nuestro lado, esperamos que podamos seguir apoyando su legado de paz, justicia y unidad de toda la humanidad. Hagamos que Madiba siga vivo".

"Sus ideales tienen que pasar de generación en generación, para que el mundo sea mejor", animó este anciano de la familia Mandela. Tras él, subieron al escenario tres de los nietos de Mandela.

La ceremonia ha comenzado con una hora de retraso sobre el horario previsto. En las horas previas, el baile de personalidades que desfilaron por el estadio situado en el célebre barrio de Soweto se hizo eterno: el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon; líderes sudafricanos; el presidente de EE UU, Barack Obama; el presidente afgano, Hamid Karzai, y el cubano, Raúl Castro; artistas como Bono, de U2; el príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, y el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy; el empresario Bill Gates y un largo etcétera.

El funeral de Estado será el domingo

La música y las ovaciones fueron una constante en el acto, como también los habituales abucheos al actual presidente sudafricano, Jacob Zuma, tanto cuando ha aparecido como cuando ha sido citado.

Cyril Ramaphosa dio por terminada la ceremonia tras la intervención del arzobispo emérito de Ciudad del Cabo, Desmond Tutu, quien ensalzó la vida del "extraordinario icono" que fue Mandela. "Damos gracias a Dios y prometemos ante Dios que seguiremos el ejemplo de Nelson Mandela", concluyó Tutu.

Los actos de despedida de Mandela continuarán del miércoles al viernes en Pretoria, por cuyas calles desfilará el féretro del expresidente durante esos días. También en la capital, en la sede del Gobierno y en esas mismas jornadas, estará instalada la capilla ardiente.

El funeral de Estado tendrá lugar el próximo domingo en la localidad de Qunu, en el sureste de Sudáfrica, donde creció Mandela y había pedido ser enterrado.

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