De Juana Chaos, con el puño en alto
De Juana Chaos, con el puño en alto en el hospital (Gara) Gara

"El hombre cuyo destino está dividiendo España". Así titula hoy el su editorial el diario británico "The Times", en el que plantea que la huelga de hambre de Iñaki De Juana Chaos plantea "un grave dilema" al Gobierno español.

El rotativo publicó el lunes unas declaraciones del terrorista etarra.

La entrevista con 'The Times' muestra a "un hombre carente de remordimiento", escribe el periódico, para el cual "el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero se enfrenta a la mayor crisis desde que asumió el poder en 2004 por una política en torno a ETA que casi ha implosionado".

Zapatero, posición imposible

El presidente del Gobierno español, escribe el diario, se "encuentra en una posición imposible. No puede permitirse el ser suave con ETA, la cual suscita en España más hostilidad e irritación pública de las que suscitaba el IRA en su día en Gran Bretaña".

ETA insiste, al igual que De Juana, en que la tregua sigue siendo su política 

"ETA insiste, al igual que De Juana, en que la tregua sigue siendo su política pese al atentado con bomba del pasado diciembre que mató a dos personas y obligó a Zapatero a romper las conversaciones", agrega "The Times".

"La oposición ha explotado sin piedad la anterior disposición de Zapatero a negociar, presentando la postura de ETA como prueba de que el Gobierno está cayendo en una trampa que le han tendido los terroristas", dice.

"No controla la situación"

"Sin embargo, el primer ministro no controla realmente la situación. Las principales decisiones sobre ETA las toman los tribunales, que en su mayoría simpatizan con la oposición conservadora", explica el diario.

"Fueron los tribunales los que optaron por la condena máxima de entre las opciones propuestas por la fiscalía. Fue el Tribunal Supremo quien el mes pasado declaró a tres incipientes bandas juveniles vascas, integradas mayormente por adolescentes partidarios del separatismo de organizaciones terroristas", agrega el editorial.

"Ello obligó a la policía a detener a dieciocho miembros de esa banda, lo que dio lugar a una reacción violenta que puede explicar las bombas caseras que explotaron (ante)ayer en una estación de ferrocarril del País Vasco", dice 'The Times'.

Y "es el Tribunal Supremo, agrega el diario, quien decidirá el próximo lunes si se anula la última condena a De Juana, se reduce a sólo cuatro años o se aumenta hasta noventa y seis como exige la poderosa Asociación de Víctimas del Terrorismo".

"Violentos disturbios"

"Para la mayoría de los españoles, explica el periódico, De Juana "es el monstruoso epítome de cuarenta años de terrorismo. Y, sin embargo, dejarle morir puede dar lugar a amplios y tal vez violentos disturbios en el País Vasco además de proporcionarle un mártir a ETA".

El periódico defiende en cualquier caso su decisión de publicar la entrevista con De Juana y dice que así ha ayudado a "arrojar luz sobre un dilema que a muchos españoles les gustaría minimizar".

The Times no violó ninguna ley al conseguir sus respuestas 

"The Times no violó ninguna ley al conseguir sus respuestas (escritas)", dice el periódico, que rechaza sentir "simpatía con un individuo originalmente castigado a 3.000 años de cárcel por orquestar atentados con metralletas y bombas que mataron a veinticinco personas", un hombre, además, "carente de remordimiento".

La irritación que, según el editorialista, "la publicación de la entrevista ha suscitado en España obedece a que se acusa a "The Times", como en su día ocurrió con las informaciones sobre el IRA, de darle a la banda "el oxígeno de la publicidad".

Emociones "a flor de piel"

"Ahora bien, agrega 'The Times', seamos claros. ETA es una organización terrorista, responsable de al menos 800 asesinatos en España, pero creemos que un periodismo que interroga y analiza el pensamiento terrorista refuerza la habilidad de la sociedad para hacer frente al enemigo interior".

"Lograr que los terroristas depongan las armas es, como muy bien sabe Gran Bretaña, una ardua tarea, que exige conversaciones y tiempo infinitos. Las heridas y las emociones en España están aún demasiado a flor de piel para ambas cosas", concluye el editorial.