Sin embargo, la mujer ha logrado que un tribunal de Amberes ordene ahora que el niño viva con ella en Bélgica. El hombre se ha opuesto tras conocer que allí el menor iba a ser tratado por autismo y retraso mental, un diagnóstico que algunos especialistas de Granada han tachado de erróneo, ya que a su juicio lo que padece es hiperactividad. La resolución del tribunal de Amberes concede la custodia a la madre, por lo que el padre estudia las vías legales para poder ejecutar lo dictado por las autoridades españolas y que el niño se quede aquí, donde vive desde las vacaciones de Semana Santa de 2005.