Juicio ETA
Así de contentos se mostraban Irkus Badillo, Gorka Vidal y Beñat Barrondo, para quienes el fiscal pide 39 años de cárcel, al entrar en la sala de la Audiencia Nacional esta mañana. EFE

La Sección Tercera de lo Penal de la Audiencia Nacional está juzgando hoy jueves a los presuntos miembros de ETA Irkus Badillo, Gorka Vidal y Beñat Barrondo como responsables de la denominada "caravana de la muerte", que pretendía la colocación en una zona industrial de Madrid de una furgoneta-bomba con 536 kilos de explosivos y que fue interceptada por la Guardia Civil 28 de febrero de 2004 en Cañaveras (Cuenca).

La fiscal Blanca Rodríguez pide para cada uno de ellos 39 años de prisión.

Durante la sesión de esta mañana, el abogado de la Asociación de Víctimas del Terrorismo les preguntó por su relacion con los islamistas.

También querían atentar en Baqueria Beret

Los tres se constituyeron en el denominado "comando Gaztelu", en memoria del miembro de ETA Salvador Gaztelumendi Gil, primo de Irkus.

Tanto Badillo como Vidal han sido citados como testigos, junto al histórico etarra Henri Parot, en el juicio por la masacre del 11-M que comenzará a celebrarse el próximo 15 de febrero en la Audiencia Nacional, a petición de la defensa de uno de los procesados.

En su escrito de conclusiones provisionales, la fiscal señala que los tres acusados se entrevistaron en mayo de 2003 en Francia con el entonces jefe de los "comandos" de ETA Gorka Palacios, quien les ordenó recabar información sobre el acceso a las pistas de esquí de Baqueira-Beret, en Lérida, donde la organización tenía previsto colocar explosivos.

Les ordenaron llevar a cabo un atentado en los accesos a la estación de esquí de Baqueira Beret, que luego fue anulado al sorprenderles un fuerte temporal
Tras realizar la información sobre la estación de esquí, Gorka y Beñat mantuvieron otra reunión en Lourdes (Francia) con Palacios, quien les instruyó sobre el manejo de explosivos y detonadores y les ordenó levar a cabo la acción, aunque el día que decidieron acometerla "les sorprende un fuerte temporal, lo que hizo que desistieran de ejecutarla", según la Fiscalía.

Se quedaron sin jefe a quien reportar

Palacios fue detenido el 9 de diciembre de 2003, por lo que las siguientes reuniones en Francia las mantuvieron con el presunto actual dirigente de ETA, Garikotiz Aspiazu, 'Txeroki'.

Éste les ordenó cometer un atentado en Madrid mediante furgoneta-bomba el 28 de febrero de 2004, "dejando a su elección el objetivo concreto de ubicación, que debían fijar atendiendo a su seguridad y que en todo caso debía crear pánico en la ciudad", según la Fiscalía.

Recibido el encargo, decidieron que Gorka conduciría el vehículo bomba, mientras que Irkus Vadillo iría en un coche lanzadera y Beñat se encargaría de adquirir los teléfonos móviles para que pudieran comunicarse, cosa que hizo utilizando nombres falsos.

Gorka alquiló un vehículo para utilizar de lanzadera, y 'Txeroki', junto a José Segurola, entregaron al comando una furgoneta Renault Traffic cargada con explosivos.

A las nueve y media de la noche del 28 de enero de 2005, cuando conducía el coche que iba de Lanzadera hacia la capital, Irkus sufrió un accidente en el término municipal de Taravilla (Guadalajara), en la carretera CM-210, en el que resultó herido leve.

Irkus, que conducía el vehículo lanzadera, sufrió un accidente en Guadalajara y fue posteriormente detenido por la policía
Fue enviado a un centro médico en Guadalajara, siendo detenido tras ser dado de alta.

El conductor de la furgoneta-bomba fue arrestado en la madrugada del día 29 por miembros de la Guardia Civil a la altura del kilometro 181 de la N-320, en Cañaveras (Cuenca).

Al verse interceptado exclamó: "Me habéis pillado, soy miembro de ETA".

506 kilos de explosivos

En el interior de la furgoneta, los Tedax encontraron un cajón metálico de color negro que contenía un complejo artefacto explosivo compuesto por 506 kilos de explosivo casero 'cloratita', 30 kilos de dinamita de la marca Titadyn de fabricación francesa y 90 metros de cordón detonante de 12 gramos por metro de pentrita, también de fabricación francesa.

En el coche lanzadera encontraron diversas anotaciones con los números de teléfono de la Cruz Roja y el diario Gara, "medios a través de los cuales se iba a reivindicar el atentado", según la fiscal.

La fiscal Rodríguez les imputa un delito de pertenencia a banda armada, dos delitos de terrorismo en grado de tentativa y un delito de tenencia y transporte de aparatos explosivos, por los que pide imponer a cada uno de ellos 39 años de cárcel.