El MIT trabaja en espacios transformables y movilidad bajo demanda para las ciudades "sensitivas" del futuro

En próximas décadas las viviendas se transformarán según estilo de vida y la red viaria se adaptará al tráfico para reducir congestión
Intervención de Kent Larson en EmTech.
Intervención de Kent Larson en EmTech.
EMTECH/FLICKR

Expertos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) trabajan en espacios transformables y movilidad bajo demanda para las ciudades "sensitivas" del futuro, capaces de actuar y adaptarse a las necesidades del ciudadano de forma dinámica.

Así lo ha señalado el director del grupo Changing Places del MIT Media Lab, Kent Larson, en el panel 'El impacto de las nuevas tecnologías en las metrópolis' acerca de la integración de los últimos avances en las grandes ciudades presentes y futuras, en el marco de EmTech España, la conferencia de referencia en tecnologías emergentes del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

En un contexto en que más de la mitad de la población mundial vive en ciudades, Larson considera que el modelo urbano actual "provoca problemas graves como el tráfico, la polución y la creación de nuevos guetos de superbloques, destinados sólo a viviendas, disfuncionales y en los que se depende totalmente del coche".

Así, propone realizar "intervenciones urbanas", capaces de convertir a las ciudades en un conjunto de "microciudades", lo que supondría "concentrar el 80 por ciento de lo que el 80 por ciento de las personas necesitan a diez minutos andando".

Eso es lo que Larson y su equipo intentan poner en marcha desde su laboratorio en el MIT, en el que "como si de piezas de Lego se tratara, maquetan las ciudades en piezas de diferentes colores y las combinan entre sí para ver cuál es la mejor opción posible".

Según las mismas fuentes, el color de estas piezas permite reconstruir las interacciones en las ciudades, entre elementos urbanos y habitantes, y la tecnología 3D posibilita "proyectar grandes cantidades de datos y hacerlos visibles a quienes toman las decisiones de las morfología urbana".

En la jornada, se ha expuesto que en las próximas décadas las viviendas serán "espacios pequeños, multifuncionales y personalizados que se transformarán de acuerdo al estilo de vida de sus ocupantes", mientras que la red viaria "se adaptará a las condiciones del tráfico sobre la marcha para reducir la congestión" y los conductores "serán supervisados y recibirán información actualizada en tiempo real".

Las ciudades "sienten y actúan"

El director del grupo Senseable City Lab del MIT, Carlo Ratti, ha indicado que "las urbes funcionan como cualquier sistema dinámico: sintiendo y actuando".

Ratti lidera un equipo dedicado a investigar la "capacidad creciente de las metrópolis de captar lo que en ellas sucede". Gracias a la recolección de información de la red de telefonía móvil le permitió observar el comportamiento y movimientos de las personas durante la celebración de la victoria de la Copa del Mundo de 2006.

Además, el etiquetado de basura, dentro del proyecto TrackTrash, permitió a Ratti y su equipo seguir los movimientos de varias decenas de residuos durante meses. Según indica, su objetivo es "promover cambios en el comportamiento de consumo de las personas y ayudar a los ingenieros sobre cómo hacer más eficiente el sistema".

Desde el punto de vista de la ciudad como ente capaz de actuar, considera que "pueden usarse todos estos datos para diseñar mejores ciudades", por ejemplo mediante el proyecto HubCar, que ofrece información a través de una aplicación sobre las trayectorias de los taxis que otras personas cogen en su área, lo que les permite "compartir y usar mejor la infraestructura que ya existe".

A su vez, el director del grupo LISITT de la Universitat de València, Juan José Martínez, ha imaginado una ciudad futura "más limpia, menos congestionada" y en la que se haga "un uso más racional del vehículo privado". También ha anticipado que, en ese espacio, predominarán los "vehículos eléctricos, funcionales y compactos, con sistemas de asistencia integrados en el parabrisas, y que circulen por rutas óptimas predefinidas y se comuniquen con los peatones".

Desaparición de semáforos y señales estáticas

Otras de las novedades avanzadas por este experto en lo que se refiere a la gestión del tráfico ha sido la desaparición de semáforos y otras señales estáticas de las calles. Al respecto, indica que "una señalización dinámica permitirá la modificación de las limitaciones de velocidad y direcciones de las calles en función de la demanda y de las condiciones reales del tráfico".

En su opinión, tampoco habrá en las calles cámaras de tráfico, radares o estaciones que midan la contaminación porque los propios vehículos captarán esta información. "Utilizarlos como elementos de medida resultará más barato que mantener el equipamiento fijo, y además, permitía tener una cobertura mayor, ya que instalar elementos de medida en cada calle es económicamente inviable", argumenta.

Respecto a las características de la metrópolis del futuro, Martínez cita el transporte compartido, adaptación del transporte público a la demanda y la integración de tecnologías que "supervisen permanentemente tanto el estado del vehículo como las condiciones físicas del conductor".

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