Cáncer de mama: cuando el temido bulto en el pecho le sale a una joven veinteañera

  • El cáncer de mama es el que más se diagnostica en España, 25.000 casos al año.
  • La incidencia es mayor a partir de los 50 años, pero en Europa ya se ha detectado un ligero aumento de casos entre las mujeres jóvenes.
  • Este sábado 19 de octubre se celebra el Día del Cáncer de Mama.
  • Marisa, diagnosticada a los 28 años: "Me rebelé contra el 'no pasa nada'. Sí pasaba, claro que pasaba y era algo malo, pero yo podía superarlo".
  • Los retos actuales: la prevención y sortear los recortes.
Marisa, recuperada de un cáncer de mama que le diagnosticaron cuando tenía 28 años, con sus hijos en un parque.
Marisa, recuperada de un cáncer de mama que le diagnosticaron cuando tenía 28 años, con sus hijos en un parque.
JORGE PARÍS

Marisa Gómez notó el "bultito" en el pecho mientras se duchaba. "Sentí algo que no reconocí como parte de mi cuerpo. 'Eso no estaba antes ahí', pensé. Y esa misma tarde, pero con bastante calma, pedí cita al ginecólogo. El doctor puso cara de 'esto hay que mirarlo bien'. Yo sabía que muchas mujeres tenían calcificaciones y quistes benignos, por eso no fui muy nerviosa a por los resultados. Pero me dijeron que tenían una mala noticia. Entonces sí, mi mente se bloqueó y caí en un caos emocional".

Marisa tenía solo 28 años cuando llegó el cáncer de mama. Llevaba un año escaso en su empresa y planeaba casarse. Tenía demasiados proyectos y aquello que le pasaba le venía "muy mal en ese momento". En las sucesivas pruebas médicas, en la operación y en las sesiones de 'quimio' Marisa escuchó a muchos decir de ella: "Uy, ¡qué jovencita!". El cáncer de mama —tumor que más se diagnostica en España (25.000 casos nuevos cada año)— afecta sobre todo a mujeres de entre 50 y 70 años, pero hay estudios que ya detectan un aumento entre las jóvenes.

La investigación del británico Cancer Research UK publicada este año habla de un repunte y reconoce que "aunque hay pocos casos de cáncer de pecho en mujeres entre la adolescencia y los veintitantos, este tipo de cáncer es el más habitual de todos en las mujeres de menos de 39 años". La revista Oncology Annals cifra el aumento en un 1,7% por año en menores de 45 años. La oncóloga española Graciela García, por su parte, cree que en España aún no se notan esos incrementos, y fija la incidencia en un 0,45% de las mujeres jóvenes. Eso sí, hace mucho hincapié en que no conviene perderlas de vista porque tienen "ahora mismo los tumores más agresivos".

La caída del pelo y la quimio

Silvia Iglesias tenía 24 años cuando acudió con su hermana al hospital, tras recibir un telegrama urgente en su casa. "Me dijeron: es hormonal y de cada cien mujeres le toca a una, y te ha tocado". Eso fue casi dos meses después de que se notara algo extraño en el pecho tras dormir una noche con sujetador y sentir que le picaba la zona del roce del aro. "Como era tan joven tardaron mucho en las pruebas, ellos no pensaban que fuera cáncer". Ese mismo día, el médico le hizo firmar una autorización para extirparle el pecho en su integridad. "Yo dije, firmo. Mi hermana me quiso frenar para que me lo pensara, pero ahí tuve la mente fría. Que me lo quitaran todo".

Silvia y Marisa recuerdan los momentos más duros de ese "paréntesis en la vida" que supuso el cáncer. La extirpación del pecho, su reconstrucción, la caída del pelo y las sesiones de quimioterapia. La oncóloga Graciela García explica que los tumores de las más jóvenes son los que se detectan más avanzados y con mayor riesgo de metástasis y que "por eso no se experimenta con terapias cortas, sino que con ellas se llega hasta el final, hasta donde se puede llegar, con tratamientos agresivos".

Marisa, ahora con 39 años, estaba convencida de que a ella no se le iba a caer el pelo. "Le dije al doctor, se le cae al 95%, pues yo voy a ser de ese otro 5%. Me equivoqué". De "trauma" y "trago" califican el momento en que taponas la ducha con pelos que se caen, o el rascarse la cabeza y quedarse "con una maja de pelos en la mano. La evidencia de todo lo que está pasando", reconoce Marisa.

Miedo e incertidumbre

El entorno cercano de las jóvenes con cáncer pasa de la incredulidad a la sobreprotección al oír la palabra maligna. Marisa tuvo que plantarse enseguida y aprendió con sus compañeros de oficina a pedir que nadie le dijera que no pasaba nada. "Me rebelé contra el no pasa nada. Sí pasaba, claro que pasaba, era algo malo, pero yo podía superarlo".

El apoyo de los suyos aportó los momentos de mayor amor en pleno diagnóstico y tratamiento. Marisa asegura que lo difícil fue "afrontar el miedo y la incertidumbre, una pareja inseparable". A ratos, Silvia echó en falta conocer a otras personas que hubieran superado el cáncer "para fijarse en ellas y ser más consciente de que, a pesar de tanto trauma, un cáncer se supera". Como los blogs o los foros que existen ahora especialmente para las más jóvenes.

La proporción de mujeres que sobreviven al cáncer de mama es de las más altas entre todos los tumores. La Sociedad Española de Oncología Médica dice que, en los últimos treinta años, las mujeres libres de recaídas por cáncer de mama en los cinco años siguientes a su tratamiento han subido del 70 al 90%.

Los médicos le dijeron a Silvia que no iba a poder repetir maternidad. "Me arriesgué y cuando me presenté embarazada, la oncóloga se llevó las manos a la cabeza". Pero todo fue bien. Y así sigue trece años después. "Estupenda", describe ella misma. Once años y dos hijos después, a los que Marisa incluso dio el pecho, ella dice encontrarse "fenomenal". Lo atestigüan sus revisiones anuales. "Esto se supera, estaba clarísimo. Es un paréntesis en la vida, te toca y hay que superarlo", resume Silvia. Marisa añade que su oncólogo le dice que es "una paciente muy aburrida. Y que siga así".

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