me aburro mientras curro
El 10% de los españoles reconocen que se aburren y otro 30% dicen que sólo a veces. (Luis Frutos)
Todo el mundo se aburre un poco en el trabajo de vez en cuando. Pero conviene distinguir entre el aburrimiento que produce una situación concreta que se terminará y el hastío constante que acaba por contaminar toda la vida, tanto laboral como personal.

El 10% de los españoles reconocen que se aburren y otro 30% dicen que sólo a veces, según una encuesta del Ministerio de Trabajo sobre la calidad de vida en el trabajo. Otros estudios elevan notablemente esas cifras y añaden que el fenómeno no es exclusivo de España.

El aburrimiento crónico afecta más a empleados no cualificados y a administrativos, aunque nadie está a salvo, ya que se trata de un estado que no depende sólo del tipo de actividad. Hay que tener en cuenta el grado de satisfacción y la percepción que se tiene del trabajo. El tedio laboral es contagioso, por lo que tampoco es recomendable exponerse prolongadamente a las quejas del compañero de al lado.

Qué aburre

Uno mismo. Por la sensación de estar estancado y de perder el tiempo. El trabajo no interesa, pero las facturas nos retienen. El tedio puede llegar por la negativa del trabajador a asumir responsabilidades o a tomar iniciativas, por los problemas para compatibilizar vida y trabajo o el alejamiento de las expectativas iniciales.

El trabajo. Estar dedicado a tareas que no acaban nunca y en las que no se experimenta ningún progreso. La forma de organizar el trabajo en la empresa puede ser una vía directa hacia el cansancio vital, igual que la falta de sintonía con los valores éticos de la empresa.

El jefe. Una persona insatisfecha, que presiona todo el tiempo y sólo tiene malas caras, es de lo más decepcionante. Si además esa persona es el jefe y se dedica a dictar órdenes contradictorias, el trabajador acabará por sentirse ajeno a todo.

Cómo Escapar

Realidad. No existen recetas mágicas para salir de una rutina de aburrimiento y falta de motivación, pero hay hábitos que se pueden modificar. Se debe intentar evitar conceder a nuestra actividad laboral toda la capacidad para hacernos felices. No es malo querer simplemente un sueldo y seguridad, y dejar la satisfacción para cuando termina la jornada.

Esparcirse. Hay que diversificar intereses, emprender otras actividades que alejen el foco de atención del trabajo monótono y cargante. Hay que entender que tener un trabajo interesante es un lujo que no debe convertirte en una losa o una utopía.

Cambios. Muchas veces no es posible cambiar de trabajo, pero siempre hay cosas dentro de él que se pueden variar y merece la pena intentarlo. Desde que suena el despertador hasta que llega el fin de la jornada hay que afrontar cada situación con la mejor actitud posible.

Sin alicientes

Bárbara Uribe

"He tenido trabajos en los que me aburría mucho. No encontraba ningún aliciente para levantarme cada mañana. Muchas veces, simplemente, tenía que esperar a que se acabase la jornada mientras aparentaba que estaba ocupada con cualquier cosa. En esa situación, cualquier tarea fuera de la rutina diaria suponía un fastidio y lo hacía notar a todo el mundo. Lo cierto es que al final pasas muchas horas de tu vida en el trabajo, y una situación de esas características acaba influyendo en tu carácter, que se vuelve cada vez más huraño. La única solución que se me ocurre para evitarlo es cambiar de trabajo".