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Un organista y una soprano, a capela, interpretando música de réquiem, como en los grandes funerales. El difunto no es un vecino de la parroquia de San Fermín de los Navarros, en Madrid. Ni siquiera era español o un conocido de los feligreses.

La misa se ofrece por el alma del ex dictador chileno Augusto Pinochet, el "hermano Pinochet", como se refieren a él el cura y algunos de sus seguidores a la salida de la celebración. La encargaba el Círculo de Amistad Hispano-Chilena, y estaba respaldada por partidos políticos de ultraderecha.

En total, unas 200 personas acudieron a la misa, casi todas de mediana edad, ataviadas algunas con insignias de la bandera de España.

Entre los asistentes, varias caras históricas del ultraderechismo español: Antonio Tejero, Blas Piñar, dirigente de Fuerza Nueva, Ricardo Sáenz de Ynestrillas, fundador de Alianza por la Unidad Nacional, además de algunos miembros de la nobleza.

Varios curas se negaron a oficiar el funeral

El cura que presidia la ceremonia estuvo acompañado de otros dos sacerdotes. En su homilía afirmó no querer hacer "un panegírico" por el ex dictador fallecido en diciembre, sino rezar por el alma de un "hermano difunto".

"El comunismo es intrínsicamente malo", recordó el sacerdote tras afirmar que era "un deber" oficiar el funeral

El sacerdote, que recogiendo una cita papal aseguró que "el comunismo es intrínsicamente malo", se lamentó de que muchos otros curas hubieran rechazado oficiar el funeral, argumentando el pasado político de Pinochet.

"Es una obligación realizar un funeral por el alma de un difunto", recordó el sacerdote, para comparar al ex dirigente con "los mártires de la persecución romana, que también tenían un pasado político".

Añadiendo el nombre del "hermano Augusto" en las invocaciones, pronunció finalmente una bendición solemne con la que concluyó el acto religioso.

El 'Cara al sol' y los vivas a Franco

A la salida, un par de jóvenes (de los pocos que había) dudan entre cantar o no algún himno patriótico, escondiéndose al tiempo de las cámaras de televisión: "ponte tú, que yo siempre salgo".

Tras la misa se sucedieron las invocaciones fascistas: vivas a Franco, Pinochet y un 'Cara al sol'

Al final, uno de ellos toma la iniciativa y comienza a entonar con decisión y frente a la bandera de España el 'Cara al sol' con el brazo en alto.

En seguida se unen varias decenas de feligreses, que después pasan a vociferar vivas a Franco ("¡presente!", gritaban), al propio Pinochet y a Blas Piñar.

Piñar responde a los periodistas sobre la dictadura recordando que "fue derrocado por un referéndum que él mismo propuso" y criticando al juez Garzón por "incumplir el Derecho Internacional Público al pedir una extradición que ni los ministros de Allende entendían".

El resto de asistentes opinan parecido: "los que tanto critican la dictadura que miren lo que hicieron antes de que el general llegase", dicen algunos. Otros se preguntan "a ver cuándo [Fidel] Castro se retira por referéndum".

Forman parte de un sector de la sociedad que considera "cobarde" al Partido Popular, al que tachan de "estar acomplejado y no reconocer su procedencia fascista".

Preguntados por las víctimas de la dictadura chilena, se encogen de hombros y responden con un simple "era necesario" o "peor era lo otro".

Antonio, el joven que acudió "a rezar"

Un joven de 24 años destaca entre los feligreses, en su mayoría de mediana edad o ancianos. Casi todos van impecablemente vestidos, los hombres de traje y corbata en su mayoría y las mujeres con abrigos nada modestos.

La gente que acudió era mayor, bien vestida y partidaria de la dictadura

Antonio afirma "pasar de exaltaciones patrióticas", aunque calcula que "un 98% de los presentes defienden el régimen de Pinochet".

Él, que reconoce ser de derechas y admirador de Franco, critica "las tiranías de izquierdas" y asegura "rezar por la reconciliación de Chile".

A la salida de la celebración le besa la mano al cura, que le confiesa sentirse "horrorizado" por la inmoralidad de los jóvenes de hoy.

Mientras, delante de la iglesia permanecen todavía los últimos seguidores de Pinochet en España, cantándole a la bandera y quejándose del trato injusto a "su general".