El escritor vasco Juan Manuel de Prada ha considerado este lunes, en Santander, que los escritores no tienen que concebir sus textos pensando en el lector porque eso es "prostituirse". "Eso es muy malo para el arte y para el artista, que se prostituye para alagar al lector", ha apostillado.

En un desayuno informativo en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), donde esta semana inaugura el ciclo 'El autor y su obra' con el curso magistral 'Las máscaras del escritor: catorce lecciones sobre los secretos del oficio literario', ha opinado que escribir para el lector es "lo más terrible" que le puede ocurrir a un literato que, a su juicio, lo que debe hacer es "responder a su vocación" y "extraer lo que hay detrás de sí, su mundo interior".

En su opinión, el escritor debe "proyectar" sobre su mundo sus "inquietudes", su "certeza" y sus pensamientos "más secretos" con el objetivo de plasmar en su texto "cómo es él y cómo ve el mundo", aunque después haya lectores "que comulguen o discrepen". "Pensar en el lector es lo peor que puede hacer un escritor", ha dicho, al tiempo que ha acusado a los escritores que dan gracias a sus lectores de "mentir y prostituirse".

Además, De Prada ha manifestado que, aunque no cree en "la ideología" porque es un "producto de la modernidad", es "inevitable" que el escritor plasme en sus libros su "visión de la naturaleza y la metafísica" mostrando su "ser más verdadero"

El arte occidental está "agotado y corrompido"

Por otro lado, De Prada considera que "el arte occidental está agotado y corrompido" por la "gangrena" de un oficio en el que detrás de su "fachada" no hay "corazón que lata ni sangre que fluya". "Está disecado, con apariencia muy lustrosa, pero sin corazón y sin latido", ha opinado, al tiempo que ha apostillado que es "un arte fiambre".

A este respecto, ha señalado que esa situación se debe a "la pérdida progresiva de lo espiritual en los países occidentales", en los que la "vida espiritual" ha sido "relegada" y ha quedado "arrasada". A esto se suma, a su juicio, que el arte ha perdido "su objetivo de alcanzar la belleza, la verdad y el bien".

A pesar de ello, De Prada ha asegurado que es "optimista" porque el "derrumbe de las falsas concepciones sobre las que se asentaba la sociedad será "bueno para el arte".

"Las crisis son buenas para el arte", ha indicado, al mismo tiempo que ha augurado que, aunque de la crisis saldrán muchos artistas y escritores, el arte será "menos valorado" en el sentido de la "necesidad más profunda" de buscar en el relato de los escritores "alivio y consuelo".

Formas de vida "gilipollescas y apresuradas"

Por otro lado, ha aseverado que las transformaciones que está sufriendo la literatura están "muy ligadas" a las formas de vida que llevamos y que ha calificado de "gilipollescas y apresuradas". Así, ha indicado que ve un "futuro bastante sombrío" de la literatura y de las artes en general.

"Con la irrupción de las tecnologías digitales parece que todo se derrumba, que el mundo que conocimos está siendo transformado", ha indicado De Prada, que ha comparado esta "bisagra de la historia" con cuando se pasó de la cultural oral a la escrita, que acostumbró a la sociedad a vivir "sin comunicación espiritual con el conocimiento".

Si bien, ha considerado que la cultura digital es "un paso más" que, en su opinión, "probablemente" aleje "más" a los ciudadanos ese "conocimiento" pero es "una época que abre posibilidades que todavía hoy nos resultan insospechadas".

"Puedo imaginarme un mundo sin libros o sin bibliotecas, aunque me cuesta mucho y verdaderamente para mí sería algo lamentabilísimo, pero no puedo imaginarme un mundo en el que los hombres hayan dejado de necesitar contar historias y que les cuenten historias", ha opinado.

Sobre ésta y otras cuestiones, De Prada reflexionará con los alumnos del curso de la UIMP, a quien ha agradecido la invitación con la que después de diez años vuelve a "pisar una universidad pública en España"· "Tenía ciertos ámbitos vedados", ha apostillado.

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