'New York, 1987'
Una de las fotos que Rosalind Solomon hizo de enfermos de sida en 1987 © Rosalind Solomon, courtesy of Bruce Silverstein Gallery, NY

Rosalind Solomon (Illinois - EE UU, 1930) decidió retratar a enfermos de sida cuando en 1987 leyó un artículo en el New York Times que sugería que los afectados por aquella todavía desconocida epidemia debían ser alejados de los demás como se hacía con los enfermos de lepra. "Para saber lo que podía significar ser aislados de esa manera, visité la colonia de leprosos de Agua de Dios, en Colombia, que afortunadamente se cerró más tarde", recuerda Solomon, que declara que con su obra nunca disimula "las crudas realidades de la vida" ni dicta a la gente "lo que tiene que creer", pero sí provoca la confrontación con lo que creen saber.

Tras la experiencia, quiso hacer un acercamiento fotográfico a la afección más temida, presentar a la sociedad de los años ochenta la realidad que no se quería afrontar, la de las familias, los sentimientos, la vida íntima y trágica del enfermo postrado en la cama y estigmatizado por las inequívocas manchas del sarcoma de Kaposi...

Las fotos son las mismas que se expusieron hace 25 años, cuando el VIH implicaba la muerte Portraits in the Time of AIDS, 1988 (Retratos en el tiempo del sida, 1988), en la galería neoyorquina Bruce Silverstein hasta el 2 de agosto, reúne la misma colección de fotos que se expusieron hace 25 años en la galería Grey Art de la Universidad de Nueva York cuando la enfermedad se encontraba en un momento álgido y significaba una muerte segura. Las caras de los implicados muestran la incertidumbre del desahucio en una colección que también abarca la impotencia maternal y la dignidad del amante sentado al borde de la cama de hospital.

Pánico al contagio

Descubiertos los síntomas en 1981, el sida no tuvo nombre hasta 1982 y todo en torno a él era confusión: se decía que sólo afectaba a los homosexuales y pronto se comprobó que no era así. El desconocimiento sobre el modo de transmisión desató el pánico al contagio y los enfermos eran condenados al aislamiento social. "Algunos amigos me preguntaron cómo me podía exponer así a la enfermedad y me dijeron que podía cogerla. Así de poco se sabía sobre la enfermedad", recuerda Solomon.

Me decían que no me podía exponer así a la enfermedad, que podía cogerlaCuando la autora expuso su colección de fotografías, las reacciones oscilaron entre la indiferencia de quien no quería enfrentarse al espinoso tema y las críticas: la muestra inició el debate sobre si era adecuado exhibir a personas visiblemente enfermas de sida, físicamente debilitadas y condenadas cuando existía un terror general al virus recién denominado y catalogado.

Acusada de "explotar" a los enfermos

Los detractores también aludían a la intención artística que declaraba Solomon que tenían sus imágenes en contra de la visión documental y tildaban de "explotación" a la serie de instantáneas a pesar de que fueron realizadas siempre con el permiso de los protagonistas.
 
Fue un año desolador de pesadillas, enfermedad, agonía y muerte "Más de una generación ha pasado desde entonces", dice la fotógrafa, que recuerda aquel año como desolador, plagado de "pesadillas" y rodeado de "enfermedad, agonía y muerte". Ahora la colección, además de contener un valor histórico, se puede ver con un significado nuevo.