Delante de un sex shop
Dos hombres caminan delante de un Sex Shop en Singapur. EFE

La homosexualidad masculina es hoy perseguida en Singapur a causa de una arcaica ley aprobada a inicios del siglo XX, cuando la ciudad-estado era parte del Imperio británico, y que ha sido mantenida por los distintos Gobiernos y el sistema judicial tras la independencia.

La "Sección 377A" del Código Penal tipifica como delito los actos sexuales o "indecentes" entre varones, ya sea en ámbito público o privado, a los que otorga una condena máxima de dos años de prisión, mientras que no tipifica como delito los actos lésbicos.

Muchas personas (homosuexuales) son despedidas de sus trabajos sin ningún derecho a protestar "Este artículo discrimina por ley la orientación sexual de las personas, muchas de las cuales son despedidas de sus trabajos sin ningún derecho a protestar", indicaba recientemente Sujith Kumar, portavoz de la agrupación por los derechos de los homosexuales en Singapur The Purple Alliance.

El pasado mes de abril, el Alto Tribunal de Singapur rechazó dos propuestas para derogar la "Sección 377A" alegando que la sociedad singapuresa aún no está preparada para ciertos cambios.

"Estamos en una sociedad cambiante. Algunos cambios son rápidos, otros necesitan tiempo para mantenerse y ganar adeptos", indicó el dictamen judicial del magistrado Quentin Loh.

Ambas propuestas han sido trasladadas al Tribunal de Apelación, aunque las organizaciones homosexuales se muestran "poco confiadas" en lograr este "avance social".

"El Gobierno insiste en la importancia de la unidad familiar heterosexual para la sociedad (..) La comunidad homosexual es vista por los mandatarios como peones que hacen avanzar la economía, no como personas con merecida dignidad e igualdad", declara Kumar.

En 2007, una revisión del Código Penal suprimió la "Sección 377", la ley que dio origen a la "377A" y que condenaba el sexo oral y anal entre heterosexuales y también el sexo entre las mujeres lesbianas.

El Gobierno insiste en la importancia de la unidad familiar heterosexual para la sociedadA pesar de las promesas públicas de los organismos gubernamentales de no perseguir la homosexualidad masculina penalmente, la ley "377A" se mantiene en el Código Penal desde que fue introducida en 1938, aunque no es frecuentemente utilizada.

"Mantener este artículo es una señal clara de que el Gobierno de Singapur no nos quiere aquí. Muchos singapureses se han trasladado a otros países para disfrutar de igualdad de derechos y oportunidades", declara Kumar al señalar que es difícil aportar cifras concretas por las reticencias de las personas a airear su orientación sexual.

Los medios de comunicación de Singapur, férreamente controlados por las instituciones locales, pocas veces cubren las protestas o reclamaciones por los derechos de esta minoría, aunque suele publicar con grandes titulares los asuntos judiciales en los que se encuentra envuelto un varón homosexual, recuerda la asociación.

"En las escuelas, durante la enseñanza de educación sexual, se remarca la homosexualidad como un acto contra las leyes", denuncia Kumar.

A la sombra de los grandes rascacielos propiedad de algunos de los bancos más importantes de Asia se halla el distrito Tanjong Pagar, un pequeño barrio de coloridas casas de dos plantas donde anida el movimiento gay en Singapur.

Más de 15.000 personas acudieron el año pasado a un evento anual, conocido como "Pink Dot" ("Punto Rosa", en inglés), organizado para promover la libertad de amar independientemente de las orientaciones sexuales.

"A pesar de que la percepción de la gente está cambiando, en especial entre los jóvenes, aún queda un largo camino por recorrer para lograr la igualdad de derechos para la comunidad homosexual en Singapur", sentencia el portavoz de The Purple Alliance.