'Detail from Hornet Ball'
Claire Moynihan recrea en tela e hilo un ejemplar de avispón o 'Vespa' Claire Moynihan - Photo P. Wilkins

Los insectos de Claire Moynihan descansan solitarios y tranquilos, como esperando a decidir el momento en que emprenderán el vuelo, reptarán o caminarán con rapidez para abandonar la suave bola de lana sobre la que están posados.  

Con la técnica inglesa del stumpwork o bordado tridimensional —inventada en el siglo XVI, consiste en dar relieve a las figuras como si fueran a salirse de la tela— la artista británica (especializada en artes aplicadas) reproduce a tamaño natural y con realismo libélulas, abejorros, orugas, escarabajos, avispas, mariquitas...

Comenzó a interesarse por los insectos de manera accidental, cuando descubrió agujeros hechos por polillas en algunas de las bolas de felpa que utilizaba para sus trabajos: "Entonces quise saber más de las diminutas criaturas que causan tanto daño a nuestras preciadas posesiones". La investigación le descubrió un mundo detallista y complejo, los patrones de las alas y la complejidad de los cuerpos, las colecciones de insectos en el Museo de Zoología de Cambridge, las etiquetas que los clasificaban, los armarios y vitrinas que los almacenaban como joyas...

Entomología falsa

Moynihan se inspiró en todo lo que había visto para reproducir las especies en falsas "colecciones entomológicas" que muchas veces enmarca y cataloga con etiquetas manuscritas como si se trataran de ejemplares reales. Invierte un día en terminar cada pieza —dos días si se trata de caracoles o de libélulas— y para las bolas que sirven de base a cada trabajo utiliza lana de alpaca de una granja local. El color neutro del pelaje del animal contrasta con la multitud de tonos del insecto.

Invierte un día en terminar cada pieza, dos si se trata de caracoles o libélulasVive y trabaja en un entorno rural, en Hertfordshire —un condado al sureste de Inglaterra conocido por su abundancia de bosques y zonas verdes— y la mayoría de los ejemplares que recrea en hilo y tela son habituales en la zona. Cada minúscula obra es "una celebración de los insectos", "a los que irónicamente muchos ven como plagas", dice la artista, que resalta la importancia de estas especies para nuestro ecosistema y se siente abrumada por "la variedad de bichos" que pueblan el planeta.