La Policía Nacional de Oviedo, en colaboración con las Comisarías de Pamplona, León, Siero y Lugones, ha desarticulado un grupo criminal organizado especializado en la modalidad de estafa conocida como Tocomocho, deteniendo a cuatro personas domiciliadas en Castilla La Mancha, a las cuales se les imputa la autoría de numerosos hechos tanto en Pamplona como en León.

Según ha informado la policía en nota de prensa, en la operación se han intervenido diversos efectos, entre ellos el listado falsificado con los premios diarios del sorteo de la ONCE, un total de 20 décimos coincidentes con este falso listado, gran cantidad de dinero en efectivo, recortes de papel simulando fajos de billetes, así como elementos de disfraz tales como gorras y gafas con cristales sin graduación alguna.

Desde la Policía se recuerda que la estafa, conocida como Tocomocho, es cometida de una manera organizada y coordinada, con el objetivo de conseguir la mayor cantidad de dinero en efectivo mediante el engaño, interviniendo como autores varias personas que se distribuyen las tareas a realizar.

Este delito se prepara con la consecución de varios décimos de lotería o cupones de ONCE cuyo número coincide, supuestamente, con el agraciado con el primer o segundo premio en un sorteo celebrado recientemente, para lo cual, los timadores han preparado una lista de premios falsa que se corresponde con la lista oficial, en la cual figura premiado el número de los décimos que portan los autores. En este caso que nos ocupa cupones de la ONCE.

Una vez han escogida a la víctima se aproxima a ella la persona que actúa como gancho y simulando ser analfabeto o discapacitado mental le ofrece la posibilidad de entregarle varios décimos de lotería o cupones de la ONCE premiados a cambio de una cantidad sustancial de dinero en efectivo, instante en el que se aproxima a ellos otro de los componentes de la organización delictiva que, de forma educada, correcta y "desinteresada", se presta para convencer a la víctima de la propuesta tan ventajosa que le está proponiendo el individuo que actúa como gancho, incluso en ocasiones para generar una mayor confianza y credibilidad acuerda con la víctima entregar él también dinero y de esta forma repartirse el dinero de los décimos de lotería o cupones de la ONCE premiados.

Como las víctimas no disponen en esos momentos de una cantidad sustancial de dinero, son convencidos y llevados en el vehículo de los autores hasta su domicilio para que coja el dinero que tenga o la libreta de ahorros de su cuenta bancaria para que lo saque del banco.

Mientras la víctima realiza en la oficina bancaria la extracción del dinero de su cuenta es vigilada por un tercer componente de la organización que no se ha dejado ver en ningún momento.

Una vez finalizada la gestión bancaria la víctima regresa al lugar donde le están esperando dentro del vehículo, entregando el dinero al individuo que actúa de gancho y éste a su vez le entrega los décimos o cupones supuestamente premiados.

Acto seguido deciden ir a cobrar los décimos o cupones premiados, pero en ese mismo instante el individuo que actúa de gancho dice tener hambre, aprovechando el segundo de los autores para decir a la víctima que vaya a un bar a comprarle un bocadillo, que ellos le esperan ahí, cuando regresa con el bocadillo los autores se han ido del lugar con el dinero.

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