MasterChef
Una imagen de 'MasterChef'. TVE

Cuando un nuevo formato llega a la parrilla, la curiosidad o la novedad hacen que logre sus mejores notas de audiencia. Con el paso de las semanas paulativamente van descendiendo y al final vuelve a subir, si ha logrado mantener el interés. MasterChef, el reality culinario de La 1, ha recorrido el camino contrario.

En su emisión de este miércoles, Masterchef ha batido su propio récord con un 19,5% de cuota de pantalla y 3.707.000 espectadores, unos registros muy superiores a los de su tibio estreno el 1 de abril, que fueron del 11% de share y 2.058.000.

Además, el programa de ayer, que contó con la visita del chef Quique Dacosta, lideró por séptima semana consecutiva su franja de emisión y consiguió el 'minuto de oro' (el momento más visto de todo el día) con 4,2 millones de seguidores y una cuota del 22,7%.

Que un nuevo espacio tenga una acogida tan tibia y luego vaya superándose semana a semana no es lo habitual. Pero lo excepcional del recorrido de MasterChef tiene explicación.

El día inapropiado

"Curiosamente, en otros territorios donde se ha emitido este formato ha pasado lo mismo que aquí" explica Alejandro Flores, adjunto a la dirección de TVE.

En opinión del directivo de la cadena pública, el gran problema con el que contaron fue el día de emisión. Pensaron que el miércoles era el más apropiado, pero en el último momento Telecinco contraprogramó, desplazando a ese día el talk show Hay una cosa que te quiero decir, presentado por Jorge Javier y líder en su franja.

El público respondió a la llamada, que era algo muy difícil, pero por fin encontró su hueco Por si fuera poco ese miércoles 10 de abril, MasterChef tuvo otros rivales importantes: el estreno de Homeland en abierto en Cuatro, y el capitulo final de la serie Luna, el misterio de Calenda en Antena 3.

"Nosotros confiabamos en el contenido pero nos dimos cuenta que no tenía una exposición adecuada. Teníamos abierto el bar pero nadie se había enterado", asegura Flores.

Así que TVE decidió moverlo al martes, y la audiencia respondió de inmediato: el martes 15 de mayo alcanzaba el 15,3% de share y se convertía en líder del prime time. "El martes tenía más visibilidad, el público respondió a la llamada, que era algo muy difícil, pero por fin encontró su hueco", argumenta el directivo de la corporación pública.

"Las noches son muy complicadas y la estrategia de programación te lleva a buscar una mejor exposición y buscar el perfil de público", admite Flores. En este sentido, confiesa que se han sentido sorprendidos al ver que MasterChef ha llegado a ser líder en perfiles muy diferentes de públicos: de 4 a 12 años, adultos de 25 a 44 y los mayores de 65 años. "Es un programa muy familiar", puntualiza.

Admite que han considerado hacer una versión infantil de MasterChef, un formato que ya se ha probado en otros países, aunque por ahora no hay nada en firme. "Nos encantaría hacerlo, pero tendríamos que encajar presupuestos, ya son muy ajustados y tenemos que hacer virguerías", considera.

Eso sí, está en sus planes una continuación el año próximo. "Muy mal se nos tiene que dar para que no haya segunda temporada".

Las opiniones en las redes

Otro punto a favor de MasterChef es su importante presencia en las redes sociales; algo que en opinión de Alejandro Flores, "sin duda tiene mucha incidencia" en el programa pero que no fue un factor decisivo a la hora de aupar su número de seguidores. Y señala que desde el principio tuvo mucha actividad en Twitter, incluso cuando los datos de audiencia no acompañaban.

"Lo que es innegable que es que las opiniones en la redes sociales tienen mucho peso, tienen credibilidad para los espectadores y pueden despertar la curiosidad por un programa", afirma.

Las series, harina de otro costal

MasterChef ha sido la excepción que confirma la regla en cuanto a nuevos formatos, pero en las series esta evolución hacia arriba no es tan extraña.

Las ficciones requieren una fidelidad que no tienen otros programas En TVE Águila roja y Cuéntame también contaron con una modesta acogida y terminaron convirtiéndose en líderes de audiencia. "Y esperamos que también sea el caso de Isabel, con las series es un poco diferente", asegura Alejandro Flores.

La "muestra de salud" la da el que vaya a más en público, explica el directivo, "si va a menos es muy mala señal". Las ficciones requieren, en su opinión, una fidelidad que no tienen otros programas. "Los que se desenganchan no vuelven y son muy difíciles de recuperar".