Loro Parque Fundación ha advertido del riesgo de extinción que corre la cacatúa filipina por la construcción de una central eléctrica en Palawan, una provincia insular de Filipinas de la región de Bisayas Occidentales.

Esta ONG española ha invertido 1,3 millones de dólares y más de 14 años de trabajo en el proyecto de recuperación de esta cacatúa, y teme que con la construcción de esta central, los menos de 1.000 ejemplares que quedan en el mundo podrían electrocutarse con las líneas de alta tensión, además de quedar bloqueadas sus migraciones en busca de alimento.

La cacatúa filipina (Cacatua haematuropygia) está gravemente amenazada de extinción debido a la pérdida de su hábitat y a la intensa caza furtiva. Antiguamente se la podía encontrar en todo el archipiélago filipino, mientras que hoy las pocas poblaciones remanentes se encuentran en Palawan y en las islas adyacentes más pequeñas.

Por esta razón y para evitar su extinción, Loro Parque Fundación ha apoyado durante muchos años a la Fundación local Katala, con el objetivo de aplicar todas las medidas de conservación necesarias para recuperar la especie y así lograr rebajar su nivel de amenaza.

En este sentido, la ONG ha tratado en garantizar la protección de los nidos, así como la creación de guarderías y fomentar la intensa labor educativa desarrollada por la Fundación Katala para evitar los saqueos y mediante la participación activa de la población y los responsables locales. Además, ha contribuido en la restauración del hábitat natural, así como en la provisión de alternativas de subsistencia a la población local.

Loro Parque Fundación teme que estos esfuerzos se vean enturbiados con la decisión de la empresa DMCI Power Corporation de construir esta central eléctrica alimentada por carbón, a pesar de las protestas de la comunidad local e internacional y de la negativa del gobierno municipal a apoyar el proyecto.

Para la ONG, la solución recae ahora en la reflexión del Consejo para el Desarrollo Sostenible de Palawan, que podría reconsiderar su posición y aceptar la recomendación de su propio personal de construir dicha central en un lugar menos dañino para el ecosistema.

En esta iniciativa colaboran también el zoo de Chester, la Sociedad Zoológica para la Conservación de Especies y Poblaciones (ZGAP), Conservation des Espèces et des Populations Animales (CEPA) y la Asociación Beauval de Conservación e Investigación.