Garikoitz Aspiazu Rubina, 'Txeroki'
Fotografía tomada en Madrid el 22 de junio de 2011 del que fuera jefe militar de ETA Garikoitz Aspiazu Rubina, 'Txeroki'. EFE

La Fiscalía de París pidió este lunes penas de 20 años de cárcel para Garikoitz Aspiazu Rubina, 'Txeroki', Mikel Carrera Sarobe, 'Ata' y Aitzol Iriondo Yarza, considerados exjefes del aparato militar de ETA, así como para Luis Ignacio Iruretagoyena Lanz. El fiscal del Tribunal de lo Criminal de París Jean-François Ricard reclamó que dos tercios de esas penas sean de cumplimiento efectivo en prisión para los cuatro por su nivel de implicación en el secuestro, en agosto de 2007, de una familia guipuzcoana en el suroeste de Francia para robarle su vehículo con el fin de cometer con él un atentado en la costa de Castellón.

Ricard solicitó por esta misma causa una pena de 18 años de prisión para Oihan Barandalla Goñi, Ander Múgica Andonegui y Alaitz Aramendi Jaunarena, 14 años para Aitzol Etxaburu Artetxe, diez para Itziar Plaza Fernández y ocho para Jurdan Martitegui Lizaso. El representante del Ministerio Público subrayó que los diez que se sientan en el banquillo -y que hoy estuvieron ausentes durante la requisitoria porque habían provocado su expulsión por la mañana- están siendo juzgados desde el pasado 18 de febrero por "hechos particularmente detestables".

Se hizo hincapié en que los inculpados eran "la línea más violenta" de ETA Se trataba en concreto del secuestro, durante tres días, de la familia de la localidad de Orio compuesta por María Cristina Campos Sánchez, Mikel Igoa Aguirrezábal y el hijo de ambos Oier (entonces de cuatro años), y de "la preparación de un gran atentado", finalmente fallido, con el furgón de éstos que un comando etarra había cargado con media tonelada de explosivos.

Ricard hizo hincapié en que los inculpados eran "la línea más violenta" de ETA en los últimos tiempos e insistió ante los jueces del tribunal en que a la hora de pronunciar su veredicto -que se espera para el miércoles- no tenga en cuenta el contexto político del País Vasco ni las declaraciones de abandono de la actividad armada por parte de la organización terrorista, sino que se ajusten a los hechos.

Primero, porque dictar sentencia en función del contexto sería "caer en la arbitrariedad" de las condiciones que se dan en el momento del juicio, y que podrían cambiar dada la situación que existe "completamente incierta". Pero también porque "los acusados nunca han sido actores del contexto" actual sin atentados, sino que por el contrario "han estado en total oposición" con la evolución que se ha producido, han mantenido "la posición más violenta" y, en realidad, "no han cambiado". De hecho, hizo notar que la posición que mantiene ahora ETA, forzada por los éxitos de la lucha policial, "no tiene nada que ver con la que tenía cuando ellos la dirigían" a finales de la pasada década.