Sala Ritmo y Compás
La sala madrileña Ritmo y Compás, vacía. ARCHIVO

La anunciada clausura de la sala Ritmo y Compás para el 1 de marzo es el último episodio del imparable goteo de clausuras que vive la noche madrileña desde hace menos de dos años.

Según la asociación de empresarios de ocio nocturno de la región, Noche Madrid, desde 2010 el 10% de los bares de copas de la comunidad ha cerrado por la crisis, la presión policial, la Ley Antitabaco, la suspensión de la concesión de licencias y, recientemente, la subida del IVA.

Antes la mayoría de los bares volvían a abrir al ser comprados por otros empresarios, eso ya no se da "Durante los primeros años de la crisis se cerraron muchos bares, pero había una alta regeneración porque la mayoría volvían a abrir al poco tiempo al ser comprados por otros empresarios Pero hoy eso ya no se da. El margen de beneficios cada vez es menor y no hay nuevas aperturas", explica Vicente Pizcueta, portavoz de Noche Madrid.

De hecho, si en 2010 había 4.437 locales de ocio nocturno en la comunidad, a finales de 2012 ya eran 3.993, 444 menos. A Ritmo y Compás hay que sumar la clausura de salas (muchas de ellas vinculadas a Miguel Ángel Flores, empresario promotor de la fiesta del Madrid Arena) como Macumba, que no volverá a abrir como discoteca; Cool, que lleva meses reformándose o Tiffany’s, cerrada el pasado noviembre por un problema de aforo.

Y aparte de los que cierran, están los que no abren. El año pasado el Ayuntamiento de Madrid comenzó a aplicar su plan de protección acústica (ZPAE), que incluía la suspensión de la concesión de licencias para la apertura de nuevos locales en Centro y Azca. Un experimento que ya se llevó a cabo en los bajos de Argüelles, y que dejó la zona desierta de bares.

"Ha hecho mucho daño"

"La salas han tenido que asumir ellas el IVA para no subir los precios de sus consumiciones ni de sus entradas. Nos ha perjudicado mucho", afirman desde La Noche en Vivo, la asociación de salas de conciertos de Madrid.

Aparte, está la presión policial, como la que sufre la Boca del Lobo: "Hace unos meses desalojaron la sala y nos pusieron una mula de 30.000 euros porque un cliente sacó un vaso de plástico a la calle", explica el gestor de este último local.

También en Alcorcón y Leganés

El problema no afecta solo a la capital. En Alcorcón, tras la desaparición de Costa Polvoranca y Opción, ya solo quedan los bares de copas de la avenida de las Retamas.

Por su parte, la intensa campaña de inspecciones ejecutada por el Ayuntamiento de Leganés sobre La Cubierta desde 2011 (tras la acumulación de decenas de actos vandálicos y reyertas) ha acabado por convertir el espacio en un erial.

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