ARCO 2013, Botero
La obra 'Amazona', de Botero, una de las más caras de ARCO 2013. JORGE PARÍS

Un buen relato parcial hace ARCO con la muestra que hoy miércoles abre sus puertas en el madrileño recinto de Ifema.

Un buen mordisco dado gracias a 201 galerías (133 extranjeras, de más de 27 países), más de 2.000 artistas y Turquía como país invitado.

Tal vez porque los malos tiempos lo invaden todo o quizá porque es la realidad, la sensación nada más entrar y desde luego al terminar es que la feria de arte contemporáneo presenta en su 32.ª edición una oferta con menos color y mucha menos extravagancia (aunque sigue quedando), en síntesis o hablando claro: mucha menos obra para los no legos.

Menos obra, más ingenio

Además de que la fotografía sigue siendo la reina, el ingenio continúa comportándose como la vía que o bien denuncia o bien ayuda a sacarnos del color más oscuro.

Según Manuel Segade, director de Opening, la sección que Arco dedica a las galerías más jóvenes (con menos de siete años) procedentes de todo el mundo, lo más impactante es que en un momento de crisis como el nuestro encontremos tantas propuestas galerísticas.

«En arte contemporáneo lo nuevo se califica como emergencia; en teoría política, emergencia es la palabra con la que se codifican las crisis», añade Segade, que también pone el acento en un nuevo modo de creatividad compartida.

Cinco preguntas a Carlos Urroz, director de ARCO 2013

¿Qué cree que es lo más impactante que va a encontrar el visitante en Arco?
La sección de Solo Objects, piezas artísticas de gran formato. La artista Susy Gómez también va a impactar.

Y las piezas de Turquía, país invitado, ¿van a sorprender más que las de otros países invitados años anteriores?
Yo creo que sí, tienen un gran arte, muy emergente y con muchísimas galerías. Van a sorprender más que las holandesas del año pasado.

¿Qué diferenciaría de esta edición?
La apuesta por la calidad de los expositores para así fomentar la venta. Antes había muchas piezas, ahora hay menos, pero están mucho más escogidas que antes.

¿Le parece que es cierto eso de que la crisis agudiza el ingenio?
Totalmente, las galerías han tenido que hacer un grandísimo esfuerzo para seleccionar lo que traían a Arco.

¿Y en el sentido creativo?
Realmente, sí. No hay más que ver que las piezas, y pese a que haya menos, son sin duda las mejores.

¿La apuesta más segura?
Contar con una pieza de Jaume Plensa o de Cristina Iglesias.

¿Y lo más arriesgado?
Comprar por impulso. Adquirir algo simplemente porque te gusta sin preguntar ni saber nada más al respecto. Eso es para mí el mayor de los riesgos al comprar.