La Audiencia Provincial de Alicante ha condenado a diez años de prisión a un hombre acusado de someter a malos tratos físicos y psíquicos a su compañera sentimental, a la que propinó una "fuerte patada" en la boca que le causó la pérdida de múltiples piezas dentales.

En una sentencia del pasado 8 de enero, la sección primera de la Audiencia Provincial considera probado que el procesado, de 39 años, sometía a su pareja, con la que tiene cuatro hijos en común, a "reiteradas conductas de violencia psíquica y física", consistente en empujones, rotura de costilla, nariz y dentadura, amenazas de muerte e insultos, que habían dado lugar a "la creación de una situación de dominación y de temor en las relaciones familiares".

En uno de los episodios de violencia doméstica ocurrido el día de Reyes de 2011 en el domicilio familiar, el acusado pidió dinero a la víctima y ante su negativa, con ánimo de atentar contra su integridad física, le propinó una "fuerte patada" en la boca que le causó la pérdida de múltiples piezas dentales.

La recuperación de la víctima requirió tratamiento médico quirúrgico y 21 días de curación, ninguno impeditivo, y ha causado a la mujer "un gran perjuicio estético fácilmente visible".

Reiterados episodios de violencia

Anteriormente, en noviembre de 2009, el encausado también propinó una fuerte patada a su compañera que le rompió las cotillas y precisó de 45 días de curación.

Así mismo, la sala considera probado que el 22 de febrero de 2011, también en el domicilio familiar, el acusado volvió a pedir dinero a su pareja para comprar droga, y, como ésta no se lo dio, comenzó igualmente a darle patadas en la columna que le causaron diversas lesiones y contusiones que requirieron 45 días de curación y no le dejaron secuelas.

En noviembre de ese mismo año, mientras el procesado cumplía pena de prisión por otro motivo ajeno a esta causa, llamó por teléfono a su pareja para insultarla y atemorizarla, y la amenazó con matarla si le dejaba mientras permanecía en la cárcel.

Por todo ello, el tribunal condena al acusado a un total de 10 años de prisión por un delito de lesiones con deformidad, dos delitos de lesiones, otro de amenazas y un delito de maltrato habitual.

Además, le impone la prohibición de contactar o acercarse a menos de 500 metros de la víctima por un periodo total de 21 años, y el pago de 3.000 euros en concepto de indemnización por daños morales, así como de las costas judiciales.

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