Petardos y gasolina
Objetos que Alfonso Fernández tenía en su poder, según la Policía, en el momento de su detención el día de la huelga general del 14 de noviembre. Son dos botellas de gasolina, dos sprays, cinco clavos y varios petardos, uno de ellos de mayor potencia. Policía Nacional

"Mamá, hazte a la idea de que voy a estar aquí mucho tiempo. Soy un cabeza de turco". Estas son las palabras que el único detenido durante la huelga general del 14-N que sigue en prisión transmitió a su familia en una de sus últimas conversaciones. Es Alfonso Fernández Ortega, 'Alfon', un chaval de Vallecas de 21 años que trabaja como entarimador junto a su padre y que acaba de cumplir un mes entre rejas.

La Policía le acusa de querer hacer explotar un artefacto casero hecho a base de petardos, dos botellas pequeñas de gasolina, dos botes de gas y cinco clavos. Todo este material lo llevaba, según los agentes, en una bolsa de plástico que incautaron cuando se dirigía al piquete organizado en el barrio. Él lo niega.

Mamá, hazte a la idea de que voy a estar aquí mucho tiempo. Soy un cabeza de turcoAlfonso fue detenido junto a su novia sobre las 8.00 horas del 14-N a 100 metros de su casa, en la calle de Villalobos. Fue interrogado en la comisaría de Moratalaz por policías con el rostro cubierto, los mismos que registraron su casa y la sede de la peña del Rayo Vallecano Bukaneros horas después, afirma su abogado, Erlantz Ibarrondo.

El juez decretó su entrada preventiva en la prisión de Soto del Real por "alarma social", un concepto que no existe en la Ley de Enjuiciamiento Criminal. "Cuando reclamé, lo cambiaron a 'riesgo de fuga', es decir, que creen que un chaval que tiene trabajo, novia y que está muy vinculado con su familia en los movimientos asociativos del barrio, va a largarse", critica el letrado.

Desde entonces, y contando con su estancia en los calabozos, lleva un mes entre rejas bajo el protocolo FIES grado 5 (Fichero de Internos de Especial Seguimiento), por el que se restringen sus visitas y se supervisa sus comunicaciones. Es el único detenido del 14-N que sigue en prisión. Todos salieron a las pocas horas o días.

"Me han avisado de que en cualquier momento pueden pincharme el teléfono", cuenta el abogado. "Podemos llamarle y escribirle dos veces a la semana, pero nos han prohibido llevarle libros con mensaje político, como una biografía del Che Guevara que quería acabar, o música rap", añade su madre, Elena Ortega, que relató en el canal local Tele K la angustia de la familia.

Vinculado a grupos radicales

Para el Ministerio del Interior, Alfon es un joven con antecedentes policiales vinculado a grupos antifascistas y radicales de izquierda. El nivel de elaboración del artefacto que la Policía aseguró que llevaba encima el día de la huelga indicaba que estaba listo para ser utilizado de inmediato, según la Delegación del Gobierno. Por este motivo, se le aplica el régimen penitenciario especial.

Su abogado asegura que no pueden demostrar que él portase la bolsa con el material explosivoEl letrado que le defiende ha exigido al juez de Instrucción número 21 de plaza de Castilla su puesta en libertad inmediata y sin cargos por ausencia de pruebas: "Sus huellas no están en esa bolsa".

Ibarrondo desliza, además, que la detención de su cliente no era una acción aislada, sino que formaba parte de una operación mayor contra los Bukaneros y grupos de izquierda: "Su familia no se explica cómo registraron la sede de la peña tras detenerle si esta no tiene una relación de socios y él se negó a declarar si no era con su abogado delante".

Fuentes policiales no confirman ni desmienten si el chico estaba sometido a vigilancia, pero explican que fue su actitud "sospechosa" lo que llevó a los agentes a pedirle su identificación aquella mañana y a registrar la bolsa que supuestamente portaba. "No es un angelito", subraya un conocedor del caso sin querer dar más detalles.

Manifestación hasta la cárcel

"Él me ha dicho que esté tranquila, que es la palabra del Policía contra la suya y que tiene la conciencia tranquila porque no ha hecho nada, pero tengo miedo de que no aguante o de que le provoquen para que salte porque es un chaval y le están apretando mucho", se lamenta su madre por teléfono. "Están apretando mucho a los jóvenes del barrio. No tienen salidas y ya ni les permiten manifestarse. Les tienen cosidos a multas", insiste antes de precisar que su hijo salió de casa aquella mañana con las manos vacías.

Los vecinos y amigos de la familia Fernández Ortega se han movilizado para que el chico sea puesto en libertad. Este viernes está prevista una rueda de prensa para dar a conocer la situación. El sábado, se concentrarán frente a la Delegación del Gobierno. El domingo, marcharán desde Tres Cantos hasta el penal de Soto del Real. Después, esperarán a que la juez decida si le excarcela.

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