El presidente del Gobierno de la Nación, Mariano Rajoy, ha presidido este martes el acto conmemorativo de la declaración del Real Alcázar, la Catedral y el Archivo de Indias de Sevilla como Patrimonio de la Humanidad —realizada el 11 de diciembre de 1987—, junto al arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, y el alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido (PP), quien ha apostado por ampliar la zona de protección de la capital de Andalucía y por crear una oficina permanente de mano de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) para la protección del patrimonio.

En el acto, que se ha celebrado en los Reales Alcázares, ha contado también con la asistencia del consejero de Cultura de la Junta de Andalucía, Luciano Alonso; la delegada del Gobierno en Andalucía, Carmen Crespo; los presidentes de la Confederación de Empresarios de Andalucía, Santiago Herrero, y de Sevilla, Miguel Rus, y de la Cámara de Comercio, Francisco Herrero; además del director de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, Pedro Halffter, y el rector de la Universidad de Sevilla, Antonio Ramírez de Arellano. También, han sido invitados los modistos Victorio y Lucchino y el torero Curro Romero, que acudió acompañado de su esposa Carmen Tello.

Durante su intervención, Rajoy, que ha tenido palabras de felicitación a Córdoba tras la inclusión de la Fiesta de los Patios en la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, ha "renovado" su compromiso con el legado y ha puesto en valor este entorno patrimonial hispalense de "valor incalculable y universal". Así, ha mostrado su reconocimiento a los sevillanos que entiende como "verdaderos artífices de que se haya mantenido vivo este patrimonio en su plenitud", suponiendo un "legado abierto" para quienes llegan a la ciudad, "a cuyo encanto nadie es inmune".

El presidente del Gobierno, que se ha sentido "privilegiado" de asistir a esta conmemoración, ha agradecido a la Unesco y al Ayuntamiento su labor de cuidad por un patrimonio "orgullo de España y admirado" a nivel global. "Aquí se siente a la metrópoli europea que supo ser encuentro del viejo y el nuevo mundo, con la memoria de lo que hemos sido y símbolo de nuestra identidad", añade, tras realizar un recorrido por la Catedral de Sevilla como "referente de la espiritualidad" y por el Archivo de Indias, que atesora la historia de tres continentes y de la "primera globalización" del mundo.

Ha asegurado que el patrimonio no debe ser una "mera interpretación" del pasado, sino tener un componente "vivo", subrayando que España es una "potencia cultural de primer orden, con muchas cosas de las que sentirse orgullosa". Así, apuesta por "armonizar la conservación" con las acciones culturales, abogando por un turismo de alto valor añadido y calidad, además de apuntar al "liderazgo" de las industrias culturales nacionales, "una cultura global que se sustenta en español, que abre ventanas a un futuro donde España está llamada a tener un papel protagonista".

SEVILLA,

"cúmulo de ciudades"

Por su parte, el alcalde de Sevilla ha asegura que la protección de los grandes monumentos sevillanos reconocidos por la Unesco debe ser "sólo un punto de partida", que apuesta por que crezcan y sean "epicentro de una declaración mucho más amplia que nos sitúe en el lugar que, sinceramente, creo que nos corresponde, porque Sevilla está plagada de rincones que la definen como ciudad universal". Así, apunta a una ciudad "cúmulo de ciudades", como la mudéjar, gótica, renacentista, barroca, plateresca, neomudéjar o regionalista del 29.

"Sevilla tiene que seguir ampliando su zona protegida para mostrar su identidad sin complejos, creando patrimonio sin poner en peligro su historia y su idiosincrasia, que jamás se ha rendido al tópico costumbrista que muchos usan como excusa para el inmovilismo", sentencia Zoido, que apunta a la Unesco como el "sello de máximo prestigio que se tiene la obligación y el compromiso de mantener". Además, ha agradecido a la Unesco su labor de protección de la "herencia, enseñando que no es sólo nuestra, sino de las generaciones venideras, y marcándonos el camino del avance con los grandes argumentos de la historia de la humanidad, como es la educación, la ciencia y la cultura como elementos constructivos de la paz y la tolerancia".

Indica que en este conjunto monumental reconocido están "todas las manifestaciones del esplendor español", desde el subsuelo prehistórico en el que se afincó la civilización turdetana hasta la Giraldilla renacentista, "Occidente está metido en apenas unos metros", y ha ensalzado el río Guadalquivir como "canal de riqueza" para la ciudad al que asegura se deben las Atarazanas Reales que mandó levantar Alfonso X para construir las galeras "con las que se fue a las Indias, o la Casa de la Moneda, o la Torre del Oro, o la Isla de la Cartuja, entre tantísimas cosas".

Igualmente, ha hecho referencia a los "tres mil años de historia, de leyenda, de bohemia y de vanguardia" del Real Alcázar, el palacio en activo más antiguo de Europa. "Donde hoy se alza el Patio de Banderas, estuvo el corazón de Spal, donde se estableció el primer poblado turdetano del que se tiene constancia, en el siglo IX antes de Cristo, tras lo que ocho siglos después pasó a ser Hispalis y donde los romanos construyeron un edificio republicano, que fue sepultado bajo la piedra de un templo visigodo del siglo V, permaneciendo vigente hasta la llegada del mundo islámico", indica, tras relatar la llegada del rey San Fernando, el paso de lo islámico a lo mudéjar con Pedro I y al Renacimiento o el Barroco.

Iglesia defiende el papel cultural de catedral desde religión

Por su parte, el arzobispo de Sevilla ha criticado las visiones "prevalentemente económicas" a la hora de programar las intervenciones de conservación o restauración de las catedrales, "apuntando a ponerlas en valor con réditos para el turismo o el comercio", algo ante lo que ha dejado claro que no se puede desligar de su marco religioso.

"No faltan quienes, partiendo de un concepto reduccionista de la cultura, entienden el servicio cultural que presta la catedral y los grandes edificios religiosos, prescindiendo del culto, que desde esta perspectiva carecería de relevancia, pero la verdad es que el cristianismo no sólo ha sido creador de cultura en el pasado, sino que lo es también en el presente", sentencia, insistiendo en que desde el culto, "la misión para la que fue creada", la catedral "ya hace cultura desde la belleza del ceremonial, la armonía entre los gestos y los espacios celebrativos, la interpretación musical, el sonido sugerente del órgano y la piedad y unción del Gregoriano y la polifonía".

Asenjo advierte de que la catedral de Sevilla es "una expresión cultural cristiana de primer orden" y explica su "magnificencia y majestuosidad" al ser "la morada de Dios, que siempre merece lo mejor". "Este edificio singularísimo canta las maravillas obradas por el dios creador y redentor y supone un microcosmos que reproduce el reino de dios", afirma, indicando que "la belleza es efectivamente camino de evangelización".

Por último, recalca que la belleza artística de la catedral de Sevilla debe erigirse actualmente "para cuantos la contemplan en lenguaje de esperanza en medio de la profunda crisis de Occidente y en un verdadero camino de evangelización". Así, insiste en que ésta es una parte esencial de la misión de la catedral y aunque puede acudir "muchas personas ajenas a lo religioso", advierte de que éstas siempre estarán "dispuestas a encontrarse con la bondad, la verdad y la belleza, como una antesala de la fe".

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