Frank de la Jungla
El aventurero Frank Cuesta, protagonista de 'Frank de la Jungla'. ARCHIVO

Se juegan el pellejo emprendiendo arriesgadas aventuras o viajando por lugares donde la fauna es cualquier cosa antes que doméstica o amistosa, y, sin embargo, parece que últimamente el público los está abandonando. Hablamos de la noche aventurera de Cuatro. Frank de la jungla y Desafío extremo alcanzaban este domingo un 6,3% y un 4,3%, respectivamente, de cuota de pantalla, cifras que confirman el descenso de ambos espacios si los comparamos con sus temporadas anteriores.

Hasta tal punto llegan los integrantes de los programas de aventura extrema que a veces pierden la vida Su mejor momento fue, según la agencia de comunicación Barlovento, para Desafío el 19 de marzo de 2009 con un 14,4%, y para Frank, el 21 de noviembre de 2010 con un 9,4%.

En el estreno de esta nueva temporada, el pasado 11 de noviembre, el asunto ya tenía mala pinta. El descenso era brutal: 5,7% para Frank y 6,3% para Desafío. Este último, que empezaba mejor, ha sido sin embargo el que menos ha remontado, manteniéndose en franjas bajas. Frank, que cayó hasta un 3,7%, ha subido algunas décimas, llegando a pasar el 6%.

La razón de la caída: tal vez el cambio de horario y día, que sitúa a ambos espacios frente a gigantes: Aída, Salvados, la película de la semana de La 1 y, estas últimas semanas, la saga Crepúsculo en Antena 3.

Jesús Calleja, el osado protagonista de Desafío extremo, ha hecho desde espeleología extrema hasta un intento por llegar a la boca de un volcán, pasando por batir el récord de vuelo en globo aerostático más al norte (casi muere). Y no fue la única vez que rozó el fin: se estrelló en el Amazonas. El otro aventurero tampoco se queda corto. Frank Cuesta, la figura de Frank de la jungla, no llega tan lejos, pero su punto fuerte es el acercamiento a animales salvajes... y su pose de personaje casi maleducado. Con sus maneras de antihéroe popular había logrado cautivar a los más reacios a estos formatos.

Hasta tal punto llegan los integrantes de los programas de aventura extrema que a veces pierden la vida. Fue el trágico caso de Atxo Apellániz, de Al filo de lo imposible, que falleció en 1994 cuando bajaba el K-2. En esa expedición, Juan José Sansebastián perdió ocho dedos a causa de la congelación de las manos.