'Wrestlers' (1913, cast 1965)
El escultor francés Henri Gaudier-Brzeska (1891–1915), influido por el arte primitivo, murió a los 23 años en la I Guerra Mundial

The Sherwin Collection, Leeds/The Bridgeman Art Library

El Henry Moore Institute, de Leeds (Reino Unido), ha sido la primera organización cultural en apuntarse a celebrar el centenario de 1913. Como no podía ser de otra forma tratándose del museo montado en memoria de Henry Moore, una de las grandes figuras de la escultura abstracta del siglo XX, la conmemoración está focalizada en recordar la importancia de 1913 como "año crucial" para el florecemiento de la escultura moderna.

La exposición 1913: The Shape of Time (1913: la forma del tiempo), en cartel hasta el 17 de febrero de 2013, muestra 22 piezas realizadas hace un siglo, en un año "extraordinario para la escultura" gracias a la obra de artistas que "experimentaron con las formas para que representasen las complejidades de la vida en el mundo moderno, produciendo trabajos e ideas que aún resuenan en nuestros días", dicen desde el museo.

Cambio de posición en el espacio

Con obras de, entre otros, Gaudier-Brzeska, Modigliani, De Chirico y Picasso, la antología demuestra como 1913 fue el momento en que la posición de los objetos y cuerpos en el espacio cambió radicalmente con los trabajos de inspiración cubista del primero de los citados, del vanguardista ucraniano Archipenko y del checo Gutfreund, así como las dinámicas obras futuristas del italiano Boccioni y los trabajos experimentales de Marcel Duchamp, que firmó en 1913 algunas de sus piezas más radicales, por ejemplo 3 Standard Stoppages y Bicycle Wheel, uno de sus primeros ready-made, objetos previamente manufacturados pero expuestos como esculturas instantáneas.

La pintura tomó prestada la visión espacial de la escultura Las nuevas formas de la escultura influyeron también en obras bidimensionales y los artistas plásticos introdujeron el cuadro abierto a otros materiales, una reflexiva meditación sobre la rápida industrialización de Europa. En la exposición se pueden ver como ejemplos piezas de la pintura rítmica del ruso Vladimir Baranov-Rossiné, uno de los dibujos de cariátides de Modigliani y una de las torres de De Chirico, donde la pintura toma prestada la visión espacial de la escultura.

Zonas horarias

Los organizadores de la exposición no olvidan que 1913 fue también el año de publicación de  Por el camino de Swann, la primera parte de En busca del tiempo perdido de Marcel Proust y marcó el comienzo de la división del mundo en zonas horarias secuanciales y simultáneas, una idea que fue entendida por muchos artistas como una oportunidad para ejercer la abstracción, la intuición y la experiencia.

Dar forma material a las nuevas ideas de la materia y el espacio1913: The Shape of Time investiga como la escultura estaba "perfectamente situada para dar forma material a las nuevas ideas de la materia y el espacio y mediante el cambio de las antiguas tradiciones figurativas".