La fórmula de la tartera fracasa en los colegios por desconfianza y falta de medios

Los alumnos que a partir del próximo curso lleven el almuerzo en una fiambrera deberán pagar por el servicio del comedor.
Los alumnos que a partir del próximo curso lleven el almuerzo en una fiambrera deberán pagar por el servicio del comedor.
ATLAS

Una de las últimas iniciativas de Esperanza Aguirre como presidenta de la Comunidad se ha quedado en agua de borrajas. A día de hoy, ni un solo colegio de la región ha habilitado el servicio para que los alumnos que lo deseen puedan llevarse la comida de casa en un tartera, tal y como reconoce el Consejo de Directores de Infantil y Primaria de la región y confirman desde la Federación de Padres Giner de los Ríos. El motivo, como sucedió en la Comunidad Valenciana, la falta de demanda de las familias.

El polémico anuncio realizado por la Consejería de Educación a principios de curso como una alternativa a la crisis económica no fue bien acogido por los consejos escolares de los centros, sobre los que recayó el peso de gestionar la presencia de tarteras en las escuelas.

"La demanda de este servicio por parte de las familias ha sido muy escasa, los  centros ni siquiera han abierto esta opción al no poder garantizar una adecuada atención al alumnado", confirman desde la FAPA como explicación al fracaso de la fiambrera escolar. Además, los padres reconocen que no les "compensa organizar el tupper, pagar 3,80 euros diarios y aportar ellos la comida elaborada".

Precio "disuasorio"

Los directores de colegios consultados por 20 minutos mantienen que el precio fijado a modo orientativo para quienes quieran llevar la tartera al cole (3,80 euros) no es el problema real de la falta de demanda, aunque admiten que pueda resultar "disuasorio".

En lo que sí coinciden padres y directores es en que la polémica del tupper "ha sido un efecto de distracción de la Consejería de Educación para recortar en las becas de comedor", que en estos momentos aún no están resueltas a pesar de que la Comunidad fijó primeros de octubre como fecha definitiva para su concesión.

"Lo que sí sabemos es que no son becas propiamente dichas, sino un abaratamiento del precio del comedor (4,80 euros diarios este curso) del que solo se beneficiarán los niños de familias de Renta Mínima de Inserción (RMI), las víctimas de terrorismo, discapacitados y rentas inferiores a 2.450 euros en el ejercicio de 2010", explica el director de un centro de la región. Esto supone que este curso solo tendrán beca de comedor el 20% de los 112.000 alumnos que la percibieron el pasado. El 80% restante se han quedado sin ella.

Una situación que ha llevado a las familias a orquestar soluciones de urgencia. "Hay amigos que se rotan para recoger a los niños, darles de comer y devolverles al colegio. A por otros va algún familiar en paro o, en muchos casos, los niños van solos", explican. Y es que, según CC OO, "los padres no ven claras la opción ni las ventajas del tupper a 3,80". UGT , por su parte, ya denunció que el tupper era "impracticable".

Por su parte, desde la Consejería de Educación declinan valorar el éxito de la medida y remiten a los consejos escolares de los centros. Estos, ya vivieron un auténtico caos al inicio de curso para intentar organizar la opción de las fiambreras y el préstamo de libros.

Los comedores ya no están llenos

Los niños que sí reciban la ayuda de comedor pagarán este curso entre 1,20 y 3,40 euros al día por el servicio. El pasado abonaron 33 céntimos los de RMI y entre 1,40 y 2,92 euros el resto. Pero lo cierto es que los comedores escolares han empezado el curso, de media, con la mitad de los comensales, algo que en muchos casos hace deficitario el servicio. Para salvarlo, las empresas de catering estarían negociando gestionar ellas el tupper el próximo curso.

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