La directora londinense Sally Potter aborda un drama familiar en la Inglaterra de los 60 en su película 'Ginger&Rosa' que, con la amenaza de la guerra nuclear como telón de fondo, se presenta este miércoles en la Sección Oficial de la 57 Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci).

Ginger y Rosa, amigas desde la infancia, inseparables, siempre cogidas de la mano y vestidas del mismo modo, son el hilo conductor de una historia se detiene de manera muy especial en la familia: mientras Rosa vive sólo con su madre tras la marcha de su padre, Ginger disfruta de una estabilidad que se tambalea debido a las amistades femeninas de su padre, Roland.

El tabaco, los besos o la religión llegan a la vida de Ginger de la mano de Rosa, cuyo sueño es encontrar un amor para toda la vida mientras que el de Ginger pasa por evitar el desastre de una guerra nuclear porque, en caso de desatarse, nada más tendría importancia.

Rosa, que siempre ha ido por delante de Ginger en lo que a relaciones personales se refiere, culpa siempre a su madre de la marcha de su padre mientras que Ginger, impresionada por su padre, un bohemio pacifista que emplea sus creencias para justificar todo en la vida, decide marcharse a vivir con él cuando sus padres se separan.

La cada vez más palpable proximidad entre Roland y Rosa, el tímido deseo de Ginger de volver con su madre y la amistad y el amparo que encuentra en Mark y su novio, a través de los cuales conoce a Bella, una activista como ella anhela ser, le hacen decantarse por la acción ante su obsesiva preocupación por la guerra de misiles.

La relación que Roland y Rosa inician y un escueto paso por la cárcel harán que la situación tome un giro inesperado en la vida de Ginger y Rosa que, distanciadas, no encuentran ya puntos coincidentes en sus vidas pese a que su sueño siempre fue ser las mejores amigas.

Sally Potter nació en Londres y rodó su primera película en formato de 8mm a los 14 años; estudió para ser bailarina y coreógrafa en la Escuela de Danza Contemporánea de la capital británica y posteriormente sería confundadora de la Limited Dance Company.

En los años 70 rodó varios cortos y en 1983 dirigió 'The Gold Diggers', su primer largometraje, protagonizado por Julie Christie; tres años después realizó el corto 'The London Story' y rodó varios documentales como 'I Am an Ox, I Am a Horse, I Am a Man, I Am a Woman' (1988) antes de dirigir la multipremiada 'Orlando' (1992), donde adaptó la novela homonima de Virginia Woolf.

Su filmografía continuó con 'La lección de tango' (1996) y 'Vidas furtivas' (2000), protagonizada esta última por Johnny Depp y Cate Blanchett; en 2004 dirigió 'Yes' y un lustro después, 'Rage', que se convirtió en la primera película que se estrenó simultáneamente en salas comerciales y a través de teléfono móvil.

Sus películas han cosechado más de 40 premios internacionales y han recibido dos nominaciones de la Academia de Hollywood; el BFI Southbank de Londres, el MoMA de Nueva York y la Filmoteca Española de Madrid le han dedicado retrospectivas completas a su filmografía.

En 2012 recibió la Orden del Imperio británico y 'Ginger & Rosa' es su séptimo largometraje de ficción.

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