Santiago Posteguillo: "Dickens sería hoy un activo tuitero"

  • El autor de la trilogía de 'Escipión' ha publicado 'La noche en que Frankenstein leyó el Quijote', una novela sobre la vida secreta de otros autores.
  • En ella Posteguillo desvela curiosas anécdotas como la ludopatía de Dostoievsky o los orígenes sacrílegos de Rosalía de Castro.
El filólogo, escritor y lingüista Santiago Posteguillo.
El filólogo, escritor y lingüista Santiago Posteguillo.

Santiago Posteguillo comienza sus clases de Literatura Inglesa con una breve proyección de El Señor de los Anillos, de Peter Jackson. "La asignatura empieza con el anglosajón y el inglés antiguo —explica—. Pero si arrancas con Beowulf los alumnos no entienden nada. En cambio, si lo haces con Gandalf y el Balrog luchando en el puente de Khazad Dûm y les explicas que Tolkien era profesor de anglosajón y que el germen de la Tierra Media está en Beowulf, empiezan a escuchar".

Esta misma filosofía del giro inesperado es la que Posteguillo aplica en su último libro, La noche en que Frankenstein leyó El Quijote. Una obra sobre "la vida secreta de los libros" en la que el autor revela jugosas anécdotas sobre los escritores y sus obras: desde cómo Harry Potter vio la luz gracias al olfato editorial de una niña de 8 años hasta por qué la ludopatía de Dostoievsky benefició a la literatura universal.

Las obras que aparecen reseñadas en su libro no tienen desperdicio: Crimen y castigo, El Hobbit, Orgullo y prejuicio, Sherlock Holmes... ¿Es La noche en que Frankenstein leyó El Quijote un canon, una lista de las novelas que, a su juicio, todo el mundo debería leer?

Faltarían obras, porque no quería hacer algo muy voluminoso. Pero sí hay algo en La noche en que Frankenstein leyó El Quijote que hace que el lector se interese por leer esos libros. Que quienes no los conozcan se acerquen a ellos y quienes sí los conocen puedan disfrutar igualmente al leer estas anécdotas de forma novelada.

Hay un juego continuo con el lector: cada capítulo está dedicado a una obra o un autor, pero en la mayoría no se revela quién es el protagonista ni en el título ni en el arranque de la historia.

Es lo que yo llamo el "ángulo inesperado", y es la misma forma en la que doy mis clases para hacerlas más interesantes. Si yo digo [con voz engolada]: "Frankenstein. Técnica narrativa. Novela. Multinarración", igual se duermen. Pero si pregunto:  "¿Leyó Frankenstein El Quijote?", entonces escuchan.

En el libro desliza también alguna anécdota sobre su propia obra y su conexión con El Señor de los Anillos.

Sí; es que yo soy pro Tolkien total.

Raymond Chandler en la trinchera, Conan Doyle y su complicada 'relación' con Sherlock Holmes, el 'negro' de Alejandro Dumas, los orígenes 'sacrílegos' de Rosalía de Castro... ¿Todos los autores tienen detrás una historia interesante si se sabe buscar?

Casi todos. Puede que alguien sea muy aburrido toda la vida, pero es raro que no haya momentos vitales importantes... Otra cosa es que estos nos sean desconocidos, y más aún la relación de esos momentos con su producción literaria.

Me he quedado de piedra al descubrir que Julio Verne predijo, en cierto modo, la burbuja inmobiliaria y la crisis. 

Pero si tenemos en cuenta que adelantó la llegada del hombre a la luna, el motor de combustión, el submarino... no es algo tan descabellado. Ahora mismo nos vendría muy bien un Julio Verne que le dijera a los próceres de la Unión Europea por dónde podrían tirar.

Usted está convencido de que Dickens, hoy en día, sería tuitero.

Seguro. Dickens se adaptaba a los nuevos tiempos con una velocidad increíble, aparte de ser un narrador desbordante. En su época se lanzó a hacer lecturas públicas de sus obras y hoy anunciaría sus novelas en Twitter.

¿Aparecerá algún día una nueva novela de Kafka?

Ojalá. Esas obras que en su día escondió la Gestapo y que ahora mismo no sabemos dónde están... Hay mucho perdido que tiene que aparecer.

¿Cómo es posible que hoy en día casi nadie sepa quién fue Zenodoto?

Eso es curioso: vivimos en un mundo tan acelerado que no miramos de dónde venimos. Todos buscamos los contactos en nuestro móvil utilizando el orden alfabético, pero muy pocos se preguntan por qué. Y fue porque lo ideó Zenodoto.

Mójese: ¿Escribió Shakespeare sus propias obras, o lo hizo otro?

Le he dado tantas vueltas a ese tema que al final he llegado a pensar que a lo mejor las escribió él y ya está, que a lo mejor le bastó su ingenio. Pero en realidad da igual. Se trata de acercar a Shakespeare a los lectores aprovechando la controversia que hay sobre la autoría de sus obras. Qué más da.  Lo realmente importante es que hoy podemos disfrutar de Hamlet y del resto de su obra.

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