Le Violon d'Ingres, 1924
Uno de los retratos más conocidos de Man Ray Museum Ludwig © Man Ray Trust

Cuando Man Ray (1890 – 1976) abandonó Francia por el estallido de la II Guerra Mundial —sabía que su vida estaba en juego: era estadounidense de nacimiento, izquierdista hasta la médula y artista degenerado según los códigos de los nazis— dijo que nunca más haría fotos y que se dedicaría a la pintura. Tenía 50 años cuando, en 1940, se estableció en Los Ángeles para pasar, según afirmaba, el resto de su vida. No cumplió ninguna de las dos promesas: siguió haciendo fotos y regresó a París, donde murió.

Uno de los artistas más importantes de las vanguardias europeas de entreguerras —con significativa huella en el dadaísmo y el surrealismo—, el compromiso de Ray con las posibilidades artísticas de las fotos era tan difícil de romper como su amor por el barrio de Montparnasse de la capital francesa, al que seguía llamando "hogar" durante sus años en los EE UU. Con las fotos, en especial con los retratos, estableció algunos de los cánones que perdurarían, sobre todo al demostrar que es posible la yuxtaposición entre géneros artísticos para sugerir emociones.

La última foto, a Deneuve

La potencia aún viva de la fotografía de este artista que nunca dejó de romper las normas es comprobable en la exposición Man Ray Portraits, una gran retrospectiva de 150 piezas que estará en cartel en la National Portrait Gallery de Londres hasta el 27 de mayo de 2013. Todas las copias son originales, es decir, trabajadas en el estudio por Ray o sus ayudantes personales, y están datadas entre 1916, cuando aún era casi un aficionado, y 1968, cuando fotografió a la que sería su última modelo, la actriz Catherine Deneuve.

Tuvo el privilegio de hacer retratos a sus amigos, que eran la flor y nata de la bohemia Dada su condición de elemento vital de la vida intelectual de París, donde residía desde 1921 —había nacido en Philadelphia, se llamaba en realidad Emmanuel Radnitzky y procedía de una familia de inmigrantes ruso-judíos que americanizaron el apellido y lo cambiaron a Ray—, el artista tuvo el privilegio de hacer retratos a sus amigos, que también eran la flor y nata de la bohemia artística de los años veinte y treinta.

El elenco de retratos de la exposición londinense quita el aliento por su calado: Marcel Duchamp, Berenice Abbott, André Breton, Jean Cocteau, Pablo Picasso, Georges Braque, James Joyce, Erik Satie, Henri Matisse, Igor Stravinsky, Salvador Dalí, Le Corbusier, Virginia Woolf y Aldous Huxley.

Estrellas de Hollywood y amantes

De los años de Ray en Los Ángeles pueden verse fotos que hizo a algunas estrellas de Hollywood como Ruth Ford, Paulette Goddard, Ava Gardner y Tilly Losch y Dolores del Río

Se caso en un doble matrimonio al mismo tiempo que Max Ernst También hay retratos de las amantes, musas y modelos de Ray: amantes Kiki de Montparnasse, la también fotógrafa Lee Miller —autora de muchas de las fotos de la época que aparecen firmadas por Ray e inventora junto con él de los procesos de solarizado—, Fidelin Ady y la bailarina Julieta Browner, con la que se casó en 1946 en una doble ceremonia en la que también contrajeron matrimonio los pintores Max Ernst y Dorothea Tanning.