Yves St Laurent,1968
La foto de Marie Consindas del diseñador St Laurent fue utilizada para promocionar la apertura de su primera tienda en Nueva York The J. Paul Getty Museum, Los Angeles © Marie Cosindas

¿Sería quién es Carolina de Mónaco de no haberse dejado retratar una y otra vez, es decir, de no haber vendido una imagen determinada? Sustituyendo el nombre de la protagnista por el de cualquier otra celebrity, la pregunta podría reformularse miles de veces y mantener su pertinencia. La fotografía es el arte más cómplice con los desmanes del culto a la personalidad de los famosos.

La connivencia —consciente o no— de las fotos y los fotógrafos con los excesos de las mitomanías y la conmemoración acrítica de la celebridad es la base de la exposición Portraits of Renown: Photography and the Cult of Celebrity (Retratos de renombre: la fotografía y el culto de la fama), una muestra de piezas datadas entre 1840, fecha en que se inventaron las primeras máquinas de retratar, y nuestra época. Está en cartel hasta el día dos de septiembre en el J. Paul Getty Museum de Los Ángeles (EE UU).

"El poder transformador de la fama"

La exposición explora la "notable propensión" de las fotografías para "dar forma a las identidades" y su uso como "principal vehículo para la respresentación de los famosos". Desde mediados del siglo XIX el naciente arte "suplantó poco a poco a otras formas de conmemoración", sobre todo a la pintura, como medio para captar "los logros de los grandes hombres y mujeres", dicen los organizadores de Portraits of Renown. En el siglo XX, la proliferación de la fotografía y el "poder transformador de la fama" han contribuido a acelerar la demanda de imágenes de celebridades en revistas, diarios, anuncios publicitarios e Internet. 

Nadar retrató a Dumas en actitud enérgica para transmitir esa idea sobre sus libros La exposición, ordenada cronológicamente para hacer visibles los cambios técnicos y de estilo, incluye un buen número de retratos de personajes históricos, desde el presidente de los EE UU Abraham Lincoln fotografiado por Alexander Gardner durante una visita al campo de batalla de Antietam durante la Guerra Civil estadounidense, hasta una imágen del artista Gustave Doré retratado por su amigo Nadar, de quien también se exhibe un retrato de Alejandro Dumas, autor de El Conde de Montecristo y Los tres mosqueteros. En los tres casos los modelos aparecen con actitudes enérgicas que intentas ilustrar sus vivas personalidades y transmitirlas como imagen de marca.

La jovial y pícara Josephine Baker

Durante la década de los años veinte del siglo pasado, la fotografía empezó a ser un medio popular y abierto que contribuyó a "democratizar la fama". De esta época se muestra el conocídisimo retrato que Adolf De Meyer hizo en 1925 a Josephine Baker, la bailarina y cantante que se convirtió en una estrella del Folies Bergère parisino. La foto muestra la jovialidad y picardía de la artista, así como la vena cómica que le interesaba difundir entre el público.

La intensidad erótica de Gloria Swanson es acentuada en el famoso retrato que le hizo Edward Steichen Otros retratos que funcionaron como iconos masivos presentes en la exposición son el de la actriz de cine mudo Gloria Swanson, realizado por Edward Steichen para la revista Vanity Fair para potenciar la intensidad erótica de la estrella, y la que quizá sea la imagen más conocida de Pablo Picasso, firmada por su amigo Man Ray.

Yves Saint Laurent, Andy Warhol, y Grace Jones son algunas de las celebrities contemporáneas que aparecen en Portraits of Renown. Las imágenes de los dos primeros están firmadas por Marie Cosindas. La de Saint Laurent es un Polaroid tomada cuando el diseñador abrió su primera boutique en Nueva York. La de Warhol muestra al artista que hizo del culto a la personalidad un modo de vida con gafas de sol oscuras que le ocultan parcialmente el rostro. Warhol, fascinado por su celebridad y las celebridades, firma dos de sus vulgares retratos, uno  con Grace Jones como modelo y otro con, ¿cómo no?, Carolina de Mónaco.