Pena de muerte
Una camilla preparada para administrar la inyección letal, en una imagen de archivo. ARCHIVO

El preso Marvin Wilson, de 54 años y con retraso mental, según su defensa, fue ejecutado la pasada madrugada, hora española, por medio de una inyección letal en el Centro Penitenciario de Huntsville (Texas) por el asesinato de un informante de la policía hace diez años.

Wilson fue condenado a la pena capital por el secuestro y muerte de un informante de la policía que le había acusado de tráfico de drogas en Beaumont (Texas). Es el séptimo ejecutado en lo que va de año en Texas, donde están previstas siete ejecuciones más en lo que resta del año.

El Tribunal Supremo de EE.UU desestimó la apelación de la defensa, que argumentaba que el coeficiente intelectual de Wilson, 61 puntos, estaba por debajo de los 70, mínimo aceptado como competente en los test de inteligencia.

Este mismo tribunal dictaminó en 2002 como prohibidas las ejecuciones de presos considerados como retrasados mentales, pero otorgó discrecionalidad a los estados para decidir sobre los márgenes que determinan esta condición.

Varias organizaciones humanitarias solicitaron la conmutación de la pena de muerte de Marvin Wilson.

"Mientras que la mayoría de los países ha dejado de ejecutar a criminales, y mucho menos a retrasados mentales, Estados Unidos continúa contraviniendo esa tendencia global, y Texas, a menudo, encabeza el rumbo", dijo Rob Freer, portavoz de Aministía Internacional (AI), en un comunicado.

Texas es el estado que más ejecuciones ha cumplido, 483, desde que se restableció la pena de muerte hace más de tres décadas. Desde entonces han sido ejecutadas 1.301 personas en todo el país, según datos de la ONG Death Penalty Center.

En la actualidad, 33 de los 50 estados de EE UU tienen vigente la pena de muerte.