Monti y Hollande, en la cumbre de jefes de Estado de la Unión Europea
El primer ministro italiano, Mario Monti (i), conversa con el presidente francés, François Hollande, durante un encuentro bilateral mantenido este jueves. OLIVIER HOSLET / EFE

Los líderes de la eurozona  acordaron este viernes profundizar su integración económica, sobre todo con una unión bancaria y fiscal, para hacer del euro un proyecto irreversible, anunció el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy.

Los diecisiete países del euro acordaron lanzar el proceso para una mayor integración económica y monetaria a través de cuatro bloques: una unión bancaria, una unión fiscal, un marco de política económica común y fortalecer la legitimidad democrática.

"El objetivo es hacer del euro un proyecto irreversible", afirmó Van Rompuy en una rueda de prensa al final de una reunión especial de los dirigentes de los dirigentes de la moneda única.

A partir del acuerdo, el Consejo de la UE, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo comenzarán a elaborar un programa y presentarán para la cumbre de octubre próximo un primer informe con una hoja de ruta y un calendario concreto.

Más solidaridad y menos soberanía

La zona euro quiere crear una nueva arquitectura europea basada en una unión bancaria, fiscal y política, con más solidaridad a cambio de menos soberanía, un supervisor bancario europeo, un Tesoro del euro, eurobonos, vetos a presupuestos nacionales y límites a la emisión de deuda de los países.

Según el informe que Van Rompuy y los presidentes de la CE y del BCE presentaron en esta cumbre, en la unión bancaria habrá dos elementos centrales: una supervisión bancaria europea única y un sistema común de garantías de depósitos y de resolución bancaria.

La supervisión tendría dos niveles: el europeo y el nacional, pero el primero tendría la "responsabilidad última" y, por tanto, la autoridad en materia de supervisión sobre "todos" los bancos, así como poderes para intervenir de manera preventiva, señala el informe.

Actualmente, la supervisión europea de los bancos está coordinada por la Autoridad Bancaria Europea (ABE), pero el BCE podría recibir el encargo de vigilar las entidades de la eurozona.

El sistema de garantías de depósitos también estaría supervisado a nivel europeo, al igual que el fondo europeo de resolución de bancos, cuyos recursos procederían de las propias entidades.

El bloque de la unión fiscal supondrá la cesión de más soberanía nacional, aunque es el elemento imprescindible para que Alemania acepte más solidaridad.

La unión fiscal implica que en la eurozona se tomen más decisiones en común sobre las cuentas nacionales a cambio de compartir riesgos y eso exige prevenir y corregir políticas fiscales insostenibles en cada país.

Así, la eurozona podría fijar techos anuales de gasto en los presupuestos nacionales y límites de los niveles de deuda, de forma que un país que quiera emitir más deuda de la acordada conjuntamente tendría que justificar su decisión y recibir autorización previa de los demás socios.

Después, se podría explorar "a medio plazo" la emisión de deuda común, de manera que solo se introducirían los eurobonos cuando haya "un robusto marco de disciplina presupuestaria" para evitar el riesgo moral, tal y como exige Alemania, según el informe presentado a la cumbre.

El proceso hacia la emisión de deuda común sería gradual y se haría por fases, de manera que el progreso en las decisiones sobre presupuestos vaya acompañado por los correspondientes pasos para compartir riesgos.

España e Italia

También han abierto la mano para aliviar la presión de los mercados sobre España e Italia al negociar contrarreloj y con la aceptación de  una recapitalización directa de la banca, medidas que permitan a esos países financiarse de nuevo a precios razonables. Los dos países están de acuerdo con las acciones para fomentar el crecimiento, pero consideran que ahora es prioritaria la sostenibilidad de la deuda.

Para reforzar sus demandas, Rajoy y Monti decidieron bloquear la aprobación del pacto para el crecimiento y el empleo hasta conseguir de sus homólogos las concesiones reclamadas, un veto que obligó a los 17 líderes del euro negociar las medidas después de la cumbre europea a veintisiete. En concreto, los líderes europeos debaten sobre al menos cuatro fórmulas.

120.000 millones de euros

Los Veintisiete acordaban este jueves el plan de crecimiento por valor de 120.000 millones que ayude a fomentar la actividad económica y el empleo, que los líderes europeos ya habían tratado en reuniones previas.

España, Francia, Alemania e Italia apostaban por dotar el plan 10.000 millones másLa dotación final del plan sería ligeramente inferior a la que propusieron España, Italia, Francia y Alemania (130.000 millones) en la cumbre a cuatro que celebraron la semana pasada en Roma.

Para recabar esos 120.000 millones, los Veintisiete dibujaban una hoja de ruta que incluía el uso de la capacidad prestadora del Banco Europeo de Inversión (BEI), los llamados bonos proyecto y el Fondo Europeo de Inversión, principalmente, explicó Van Rompoy en conferencia de prensa. "No se trata solo de inyectar dinero, sino de fomentar el empleo, la actividad empresarial sostenible", ha explicado Van Rompuy, que ha afirmado que las inversiones "deben dirigirse directamente a los países más vulnerables".

Según el plan, el Banco Europeo de Inversiones (BEI) podría disponer de hasta 150.000 y 180.000 millones de euros a partir de comienzos de 2013.

El BEI experimentaría previamente una ampliación de capital de 10.000 millones de euros a refrendar por el consejo de gobernadores del Consejo de la institución antes del 31 de diciembre.

Eurobonos

Por otro lado, la UE ha pedido lanzar lo antes posible los bonos proyectos propuestos por la Comisión Europea y por valor de 4.500 millones. Estos bonos servirán para financiar proyectos clave en sectores como el transporte, la energía y las infraestructuras de banda ancha.

Además, los Veintisiete podrán reubicar parte de los fondos estructurales que reciben de la UE para apoyar los préstamos del BEI y facilitar el acceso de las pymes a la financiación. La UE calcula que hasta 55.000 millones de euros procedentes de los fondos estructurales serán destinados a potenciar el crecimiento. Mariano Rajoy ha solicitado que esos fondos se repartan teniendo en cuenta qué países tienen más dificultades, como es el caso de España.